El Fenómeno del Niño Aumenta Los Conflictos y Guerras En El Mundo
El Niño aumenta los conflictos civiles en el mundo
Un estudio descubre que este fenómeno climático ha propiciado el 21% de las guerras desde 1950
Un equipo interdisciplinar del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia (EE UU) relaciona el fenómeno climático de Oscilación del Sur El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés) y la incidencia de conflictos violentos. Según el estudio, publicado en la revista Nature, El Niño ha tenido un papel importante en el 21% de las guerras civiles en todo el mundo de 1950 a 2004.
El trabajo recaba datos de los conflictos civiles ocurridos desde 1950 a 2004 a través del Centro para el Estudio de las Guerras Civiles de Noruega. Los resultados indican que la probabilidad de que ocurran conflictos durante los años de El Niño, cuando las condiciones meteorológicas son por lo general más cálidas, es dos veces mayor que en los años más fríos de La Niña. “Esta es la primera demostración de que la estabilidad de las sociedades modernas se relaciona fuertemente con el clima mundial”, apuntan los autores del estudio.
“Se ha sugerido que los cambios climáticos globales han sido responsables de los incidentes de violencia generalizada e incluso el colapso de las civilizaciones”, señala el estudio. “Sin embargo, la mayor parte del apoyo a esta idea ha sido anecdótica y las metodologías que rigen los estudios cuantitativos no han arrojado resultados concluyentes”.
Las cifras señalan que El Niño ha podido estar relacionado de manera importante con el 21% de las guerras civiles de todo el mundo, y cerca del 30% en los 90 países tropicales afectados directamente por él. Además, los expertos sugieren que el ‘caos’ en lugares como Somalia está aumentando por el calentamiento global.
Los científicos apuntan que el fenómeno de El Niño está vinculado con pérdidas en los cultivos de gran tamaño, escasez de alimentos y aumento de los precios. “En los países con una economía basada en la agricultura, una mala cosecha puede conducir a un aumento del desempleo y desestabilizar a la sociedad, que puede tomar la decisión de luchar de forma más activa”, afirma Meng.
También han descrito cómo en otros lugares El Niño se correlaciona con un aumento de los desastres naturales, como huracanes, y la propagación de enfermedades infecciosas. “Existen además explicaciones no económicas. Algunos trabajos recientes de sociólogos han demostrado que las personas son más agresivas cuando las temperaturas suben”, indica el investigador.
Por otro lado, este fenómeno no perturba a todos los países de la misma forma. Solomon M. Hsiang, autor principal del estudio, asegura que países como Australia, que se ha visto afectado por El Niño, nunca ha conocido una guerra civil.
En contraste, en 1982, este evento climático golpeó a la empobrecida sierra de Perú, destruyendo las cosechas. “Ese año los ataques del movimiento guerrillero Sendero Luminoso se convirtieron en una escalada de violencia durante 20 años de guerra civil que aún continúa en la actualidad”, explica Hsiang.
Otros países en los que se han enquistado los conflictos durante El Niño son El Salvador, Filipinas y Uganda (1972), Angola, Haití y Myanmar (1991), y el Congo, Eritrea, Indonesia y Ruanda (1997).
Los científicos plantean que sus hallazgos podrían mejorar la prevención global de algunos conflictos y crisis humanitarias asociadas. “Sin embargo, la generalización de estos resultados requiere una comprensión más profunda de los mecanismos que relacionan el conflicto con el clima”, señalan.
“Tenemos la sospecha de que todos estos conflictos se están produciendo de forma simultánea durante los eventos de El Niño. El reto está en identificar cuál de estos problemas se está produciendo, cuándo y dónde”, concluye Meng.
Afecta más a los países pobres
Por otro lado, este fenómeno no perturba a todos los países de la misma forma. Solomon M. Hsiang, autor principal del estudio, asegura que países como Australia, que se ha visto afectado por El Niño, nunca ha conocido una guerra civil.
En contraste, en 1982, este evento climático golpeó a la empobrecida sierra de Perú, destruyendo las cosechas. “Ese año los ataques del movimiento guerrillero Sendero Luminoso se convirtieron en una escalada de violencia durante 20 años de guerra civil que aún continúa en la actualidad”, explica Hsiang.
Otros países en los que se han enquistado los conflictos durante El Niño son El Salvador, Filipinas y Uganda (1972), Angola, Haití y Myanmar (1991), y el Congo, Eritrea, Indonesia y Ruanda (1997).
Los científicos plantean que sus hallazgos podrían mejorar la prevención global de algunos conflictos y crisis humanitarias
La Ruptura Matrimonial Es Antiecológica
No solo el divorcio, ¿porqué no revisar la huella ecológica de los mal llamados matrimonios homosexuales? Al ser unidades grupales dónde se tiene que exagerar el uso de recursos para sostener acciones y costumbres que no se adecuan a la anatomía y fisiología del ser humano, es claro que también su huella ecológica será alta... O sea, es lógico pensar que el mal llamado matrimonio homosexual es antiecológico también.
El divorcio perjudica al medioambiente
La Universidad del Estado de Michigan (East Lansing, EE.UU.) ha realizado un estudio que concluye que el divorcio ha dado lugar a un aumento de unidades familiares más pequeñas en las que el rendimiento de recursos como el agua y la electricidad es peor, y por ello, posee un impacto negativo sobre el medio ambiente. Las conclusiones de la investigación se publican esta semana en la edición digital de la revista PNAS.
El aumento de los divorcios ha dado lugar a la creación de más hogares con menos individuos, en los que el rendimiento de recursos como el agua y la electricidad es peor, generando un impacto negativo sobre el medioambiente. Esto lo han comprobado investigadores que analizaron datos sobre las relaciones domésticas y el uso de los recursos en 12 países desarrollados y en vías de desarrollo de todo el planeta, en las que descubrieron tendencias similares.
Sólo en 2005 en los Estados Unidos podrían haberse ahorrado aproximadamente 73.000 millones de kilovatios-hora de electricidad y 627.000 millones de galones de agua si el rendimiento de los recursos en los hogares resultantes de los divorcios se hubieran mantenido en los mismos niveles que tenían cuando eran núcleos familiares basados en el matrimonio. Los autores señalan que se utilizaron 38 millones extra de habitaciones, junto a aumentos de entre el 46 y el 56% en los costes de la electricidad y el agua, respectivamente, por persona divorciada.
Por si esto fuera poco, los autores han comprobado que si el cabeza de familia vuelve a casarse se elimina la demanda extra de recursos. Los gobiernos, recomiendan en PNAS, deberían tener en cuenta el coste total del divorcio y la separación a la hora de diseñar sus políticas ambientales.
Un Enfoque New Age Sobre El Apocalipsis Ecológico
Es un enfoque bastante superficial sobre el Apocalipsis Ecológico. Lo que está haciendo la Tierra (biósfera) es buscar su propio equilibrio ante tanto desequilibrio y es altamente dramático. Algo es cierto en este enfoque superficial, finalmente el reequilibrio abrupto del planeta podría salvarnos de algo peor, al detener tanto egocentrismo e inconciencia en el ser humano.
Alejandro Sánchez
Los Cambios de la Tierra Nos Están Salvando
ONU, Ecoagricultura Puede Duplicar Producción de Alimentos y Acabar Con Hambre
Según la ONU la Ecoagricultura podría duplicar la producción de alimentos y combatir el cambio climático
En 10 años, la agricultura ecológica podrá duplicar la producción de alimentos en regiones enteras y además mitigar el cambio climático, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) divulgado en Ginebra.
Un viraje urgente hacia la "ecoagricultura" es la única manera de poner fin al hambre y de enfrentar los desafios del cambio climático y la pobreza rural, dijo Olivier De Schutter, relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, tras la presentación de su informe anual, el martes, ante el Consejo de Derechos Humanos.
"La agroecología imita a la naturaleza, no a los procesos industriales.
Reemplaza los insumos externos, como fertilizantes, con el conocimiento de cómo una combinación de plantas, árboles y animales pueden potenciar la productividad de la tierra", dijo De Schutter a IPS.
"Los rendimientos aumentaron 214 por ciento en 44 proyectos en 20 países de África subsahariana usando técnicas de agricultura ecológica durante un periodo de tres a 10 años, mucho más que lo que jamás logró ningún (cultivo) genéticamente modificado", agregó.
Otros estudios científicos han mostrado que pequeños agricultores en 57 países que usan técnicas agroecológicas obtuvieron aumentos promedio de 80 por ciento en sus rendimientos. El de los africanos fue de 116 por ciento.
"La evidencia científica actual demuestra que el desempeño de los métodos agroecológicos supera al del uso de fertilizantes químicos en el estímulo a la producción alimentaria en regiones donde viven los hambrientos", dijo De Schutter.
La agroecología aplica la ciencia ecológica al diseño de sistemas agrícolas. Potencia la productividad del suelo y protege los cultivos contra las pestes dependiendo de elementos naturales.
La ecoagricultura no requiere costosos pesticidas y fertilizantes elaborados en base a combustibles fósiles, así como tampoco maquinaria cara o semillas híbridas. Es ideal para pequeños agricultores pobres y criadores de ganado, que constituyen la mayor parte de los 1.000 millones de hambrientos del mundo.
Los esfuerzos de los gobiernos y los principales donantes, como la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA, por sus siglas en inglés), de 400 millones de dólares, por subsidiar fertilizantes y semillas híbridas, darán un rápido impulso a los rendimientos, pero no serán sustentables a largo plazo, dijo De Schutter.
La Fundación Gates y la Fundación Rockefeller, que aportan fondos, consideran que el caso de Malawi es exitoso entre los proyectos de AGRA.
Sin embargo, el país no puede darse el lujo de continuar con los subsidios a los fertilizantes, y se está pasando a la agroecología.
"El gobierno (de Malawi) ahora subsidia a los agricultores para que planten árboles que fijen el nitrógeno, a fin de garantizar un crecimiento sostenido en la producción de maíz", dijo De Schutter.
Según él, es de esperar que los países se muestren escépticos hacia las soluciones agroecológicas "porque no van en línea con el paradigma dominante".
Ese modelo agrícola dominante es el enfoque industrial, que busca maximizar la eficiencia y los rendimientos. Sin embargo, ese sistema depende totalmente de combustibles fósiles baratos y nunca rinde cuentas por la degradación ambiental y otros impactos que pueda causar.
Uno de esos impactos es en el cambio climático. "Es justo decir que entre 45 y 50 por ciento de todas las emisiones de gases (de efecto invernadero) se generan en la actual forma de producción alimentaria", dijo De Shutter.
Las emisiones perjudiciales para el clima originadas en la agricultura industrial son más que el dióxido de carbono que desprende la quema de combustibles fósiles. Incluyen enormes cantidades de gases invernadero, como el metano que emiten las heces de los animales y el óxido nitroso de los fertilizantes químicos.
Si se suma la deforestación, que se practica principalmente para aumentar las superficies destinadas a la agricultura, y las emisiones derivadas del procesamiento de alimentos y el transporte de larga distancia de los alimentos en todo el mundo, se llega a casi la mitad de todas las emisiones humanas.
La ecoagricultura puede producir más alimentos para los más pobres del mundo, al tiempo de emitir apenas una fracción de las emisiones, e incluso puede almacenar carbono en el suelo, señaló De Shutter.
El movimiento internacional La Vía Campesina intenta plantear esto desde por lo menos 2009. Sus miembros "pueden ayudar a enfriar el planeta", dijo a IPS el agricultor haitiano Chavannes Jean-Baptiste.
"La evidencia es irrefutable. Si podemos cambiar la manera como cultivamos, producimos y distribuimos los alimentos, tendremos una solución poderosa para combatir la crisis climática", señaló Henk Hobbelink, coordinador de Grain.
En 2009, esta organización no gubernamental internacional publicó un informe en el que mostró que la agricultura industrial era, por lejos, la mayor fuente de emisiones de gases invernadero.
"Para lograr estos resultados no hay obstáculos técnicos. Es solamente una cuestión de voluntad política", dijo Hobbelink. www.ecoportal.net
Inter Press Service - IPS Venezuela
http://www.ipsnoticias.net
¿Porqué A Muchos Poco O Nada Les Interesa La Destrucción de la Vida y del Planeta?
Un artículo para entender este tema.
La dimensión psicosocial en el entendimiento del comportamiento humano frente al cambio climático
De la revisión de los diversos autores que han abordado la dimensión psicosocial del cambio climático se desprende que nuestro comportamiento frente al cambio climático se basa en la forma cómo percibimos el tema. Dos factores a considerar refieren a la distancia que percibimos el problema y el grado de afectación personal o colectiva que asumimos. Omland (2011) añade un tercer factor referido a la búsqueda permanente del confort presente. Bajo esta lógica el confort futuro (o el confort de otros) no es mi problema.
¿Por qué resulta tan difícil que en los procesos de negociación internacional se lleguen a acuerdos vinculantes para reducir las emisiones antrópicas de Gases de Efecto Invernadero? ¿Por qué no se aprecian medidas colectivas para la mitigación y adaptación al cambio climático? ¿Por qué nos resulta difícil pasar del conocimiento a la acción de manera individual respecto al cambio climático? Esas fueron las inquietudes que nos llevaron a profundizar la dimensión psicosocial para un mejor entendimiento del comportamiento humano frente al cambio climático.
La base de muchas decisiones para hacer frente al cambio climático radica en los mecanismos de mercado. Según esta perspectiva, lo que no tiene precio, propiedad y actores definidos de transacción económica no puede ser convertido en una herramienta de solución a los problemas ambientales. Así, desde un enfoque de mercado Fisher (2000) menciona que los derechos de propiedad son un componente fundamental de nuestra conducta social, particularmente en el campo económico, y su existencia no depende de un ordenamiento legal ad hoc, sino que estos se han desarrollado como módulos mentales instintivos por su utilidad adaptativa durante el proceso de consolidación de nuestra especie. Garret Hardin en la tragedia de los comunes nos da cuenta que si cada uno busca sacar el mejor provecho de los recursos, la libertad de los recursos comunes resulta la ruina para todos. Sin embargo, las explicaciones basadas en una racionalidad económica instrumental no son suficientes para explicar la complejidad de las decisiones ambientales. Crespo (2008) habla de empezar a abordar desde una racionalidad ética estratégica.
El problema ambiental no se puede abordar las posibles estrategias de solución de manera sesgada apelando sólo a los instrumentos políticos, económicos y jurídicos. Si la sociedad deja de ignorar que el problema no es de la naturaleza sino de nuestra forma de relacionarnos con ella, entonces estaríamos en condiciones de ahondar en nosotros más que en elementos externos (Omland, 2011). De ahí que el tema de la conciencia colectiva y la conciencia emocional sean elementos que debemos profundizar. Por ello la importancia de abordar las dimensiones psicosociales del cambio climático.
Lo primero que tenemos que reconocer a la persona humana como un ente biopsicosocial. Ello nos permite establecer claras relaciones de interacción e influencia entre el individuo y la sociedad. A nivel individual podemos hablar de personalidad y a nivel social hablamos de sintalidad. Hay que reconocer además que existen sociedades individualistas (como las occidentales, que enfatizan la competencia, el logro individual y la autonomía) y sociedad colectivistas (que privilegian la cooperación y la cohesión grupal) (Triandis y colaboradores, 1985).
Una constatación digna de ser tomada en cuenta es nuestra complejidad como personas. Según la teoría de la reversión es parte de la naturaleza humana ser complejos e inconstantes. Así nuestra conducta revierte entre los cuatro pares de estados opuestos: entre ser egocéntricos y ser altruistas, entre ser solidarios y ser dominantes, entre ser conformista y ser rebelde y entre ser serio y juguetón (Kourdi, 2008).
El descubrimiento más importante de la neurociencia es que nuestro sistema neuronal está programado para conectar con los demás, el mismo diseño del cerebro nos torna sociables y establece inexorablemente un vínculo intercerebral con las personas con las que nos relacionamos (cerebro social). No es de extrañar entonces que nuestras relaciones no sólo configuren nuestra experiencia, sino también nuestra biología (Goleman, 2006). A la complejidad de los individuos hay que agregarle entonces el hecho de la mutua influencia que se verifica en los grupos con los que alternamos.
Tomando prestado las explicaciones sociales de los movimientos sociales podríamos re parafrasear y decir “sólo si el grupo define colectivamente la situación como algo negativo que debe ser corregido podremos decir que ha emergido un problema ambiental” Javaloy y colaboradores, 2001). Esta explicación tiene un símil en la teoría de conflictos que dice que la existencia de un problema no significa que estemos frente a un conflicto sino que para que sea tal requiere una acción deliberada de bloqueo.
El International Human Dimensions Program-Global Enviromental Change (IHDP-GEC) reconoce cinco características de orden psicológico que complican el fenómeno:
• La baja visibilidad del cambio global
• La extrema dilación en mostrar la relación causa-efecto
• La psicofísica de los eventos de baja probabilidad
• La distancia social entre actores y víctimas del cambio ambiental,
• El bajo índice subjetivo de costo/efectividad de la conducta protectora del ambiente (Urbina, 2008).
De la revisión de los diversos autores que han abordado la dimensión psicosocial del cambio climático se desprende que nuestro comportamiento frente al cambio climático basa en la forma cómo percibimos el tema. La percepción representa el proceso psicológico por el que la gente reúne información del medio y la da sentido a su mundo (Banks y Krajicek, 1991). Dos factores a considerar refieren a la distancia que percibimos el problema y el grado de afectación personal o colectiva que asumimos.
Por distancia se entiende a la cercanía o lejanía (física o temporal) del problema, que no quiere decir necesariamente distancia de las evidencias de los efectos del cambio climático. Podría estar al frente nuestro a ser parte de nuestra realidad pero igual podemos sentirlo distante. Bajo esta lógica los efectos del cambio climático son para otros, en lugares que no son los míos.
De manera similar el grado de afectación alude al grado de riesgo que asume la persona o colectivo frente a los efectos del cambio climático. Tampoco tiene que ver con la existencia de evidencias sino con el patrón mental. La actitud de invulnerabilidad personal sustenta la argumentación que “podrá afectar a otros pero a mi no me afecta”
A los dos factores arriba mencionados Omland (2011) añade un tercer factor referido a la búsqueda permanente del confort presente. Bajo esta lógica el confort futuro (o el confort de otros) no es mi problema. Un tema similar, aunque en otra perspectiva, refiere al “derecho a contaminar”: “si ellos (los países desarrollados) contaminaron para poder desarrollarse, entonces porque nosotros tendríamos que dejar de hacerlo”.
Tanto el factor distancia como el grado de afectación están influidos por el grado de veracidad que los sujetos y los colectivos creen o quieren reconocer en los efectos reales o aparentes del cambio climático. Aunque el IPCC menciona de manera inequívoca la responsabilidad antropogénica del cambio climático hay que reconocer que existe un grupo de escépticos que relativizan el origen antrópico del cambio climático actual o incluso lo niegan totalmente. Otros no discuten la certidumbre del cambio climático sino las estrategias y mecanismos cómo se los aborda.
Es indudable que la información y comunicación tienen un gran papel en la generación de la conciencia colectiva para abordar seriamente el cambio climático pero hay que analizar con mucha objetividad la forma cómo se las viene tratando, si es para generar temor, culpabilidad o es para generar el sentido de urgencia del cambio de actitudes.
Siguiendo a Lofland (1981) el modelo de comportamiento colectivo se sustenta, entre otros, en los componentes cognitivos, emocionales y de acción. Estos factores están estrechamente interrelacionados y no deben ser vistos de manera fragmentaria. Por ello, si bien es cierto el conocimiento es importante, no basta pues hay que llegar hasta el corazón y el espíritu de las personas y los colectivos. Hemos podido apreciar que tanto en la distancia como en el grado de afectación puede producirse bloqueos mentales a la luz de los paradigmas o creencias con las que actúan las personas y los colectivos.
La polémica sobre el cambio climático dista de ser sencilla y de fácil solución debido en gran parte a la falta de conocimiento científico, pero también a las barreras ideológicas y epistemológicas así como a los grandes intereses políticos y económicos que están involucrados tanto en sus causas como en sus posibles soluciones (Pisanty, 2008).
Frente a los límites de los enfoques legalistas y economicistas, una invitación a los psicólogos y psicólogos sociales para profundizar sobre estos temas y contribuir a la generación de estrategias efectivas para hacer frente al cambio climático. Todavía tenemos mucho que aprender sobre cómo convivir con nuestro niño(a) interior para poder desarrollar relaciones más armoniosas con el ambiente y la sociedad. www.ecoportal.net
Rodrigo Arce Rojas - Ingeniero Forestal
Bibliografía revisada:
Banks y Krajicek, 1991. Perception. En Annual Review of Psychology. 42: 305-331.
Crespo, Patricio. 2008. Decisiones ambientales y liberalismo. Abya Yala. Quito, 143 p.
Goleman, Daniel. 2006. Inteligencia social. La nueva ciencia de las relaciones humanas. Kairós. Barcelona, 543 p.
Javeloy, Federico; Rodríguez, Alvaro y Espelt, Esteve. 2001. Comportamiento colectivo y movimientos sociales. Prentice Hall. Barcelona, 443 p.
Kourdi, Jeremy. 2008. Estrategia. Claves para tomar decisiones en los negocios. 1ª. Ed. The Economist. Buenos Aires, 220 p.
Lofland, J. 1981. Collective Behavior: the elementary forms. En Rosenberg, M. y Turner, R. (Eds.): Social Psychology: sociological perspectives. Nueva York: Basic Boos, 411-446
Omland, 2011. Biodiversidad y cambio climático ¿Necesidad o solidaridad internacional? Editorial San Marcos. Lima, 242 p.
Pisanty, Irene. 2008. Cambio global y biodiversidad. En: Urbina Javier y Martínez, Julia. 2006. Más allá del cambio climático. Las dimensiones psicosociales del cambio ambiental global. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Instituto Nacional de Ecología. Universidad Nacional Autónoma de México/Facultad de Psicología. México, 288 p.
Triandis, H. J. Leung, K., Villarreal, M. J. y Clack, F. L. 1985. Allocentric versus idiocentric tendencies: convergent and discriminant validation. Journal of personality and Social Psycology, 38, 257-267
Urbina, Javier. 2006. Dimensiones psicológicas del cambio ambiental global. En: Urbina Javier y Martínez, Julia. 2006. Más allá del cambio climático. Las dimensiones psicosociales del cambio ambiental global. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Instituto Nacional de Ecología. Universidad Nacional Autónoma de México/Facultad de Psicología. México, 288 p.
Se Acentúa El Caos Climático Mundial, Australia Ya Lo Vive
Australia: ¿Desastre Natural o Crónica de una Muerte Anunciada?

Las mayores lluvias desde que se comenzó a grabar cifras en el siglo XIX, unidas con las peores inundaciones en los últimos 100 años, no sólo confirman los profundos cambios climáticas producidas a través del planeta por el capitalismo salvaje" indica claramente el catedrático de la Universidad de Melborune, Robert Austin, en un artículo publicado por Rebelión.
Reproducción del artículo completo: Australia goza de una triple identidad geográfica: es isla, país y continente a la vez - Tras la desposesión rotunda de sus pueblos originarios milenarios entre su “descubrimiento” europeo en 1788 y su federación como miembro del imperio británico en 1901, emergieron 8 Estados: Queensland (QLD, por su sigla en inglés), Nueva Gales del Sur (NSW), el Territorio Australiano Capitalino (ACT), Victoria (VIC), y Tasmania (TAS) en el este; Sud Australia (SA) y el Territorio Norteño (NT) en el centro; y Australia de Oeste (WA) como el único Estado occidental, ocupando un tercio del continente. Las mayores lluvias desde que se comenzó a grabar cifras en el siglo XIX, unidas con las peores inundaciones en los últimos 100 años, no sólo confirman los profundos cambios climáticas producidas a través del planeta por el capitalismo salvaje. También ponen de relieve la crisis estructural del aguacil de policía nombrado por el imperio para regir en la Oceanía: un “estado de excepción” y “caso ejemplar de buen manejo económico” frente a la crisis económica global, según el gobierno precario laborista (ver http://www.rebelion.org/noticia.php?id=111830 ); y un emblemático caso de la bancarrota del capitalismo avanzado según sus críticos. Los dos Estados más al nordeste, NSW y especialmente QLD, han sufrido la gran mayoría de los daños durante esta segunda ola de lluvias torrenciales e inundaciones catastróficas en 12 meses, a partir de diciembre de 2010. Pero el desastre tiene impacto nacional y regional, a través de la Oceanía. En este momento se calcula que el área total del país inundado es más grande que Francia y Alemania juntas; sin referirse a menores inundaciones en la pequeña industria agrícola centrada en Gascoyne (WA), a finales de diciembre. El Estado más afectado es QLD, en particular su sureste, siendo su región mas poblada. Han muerto 11 personas desde comienzos de diciembre, en comparación con una cifra de 3 muertos en total en los otros 4 estados del este. Se calcula una cuenta de reconstrucción al borde de unos 6 billones de dólares estadounidenses, sin que las inundaciones hayan terminadas. Unas 200.000 personas se han quedado sin casa; la industria de las minas de carbón está paralizada, como la minera de oro y otros metales más al norte, junto con sectores importantes de la agroindustria. En términos relativos, tomando en cuenta que el PIB estadunidense es unas 15 veces más que el PIB australiano, las consecuencias prácticas en el terreno parecen acercarse a un Huracán Katrina. La ciudad y puerto costeño de Rockhampton y los pueblos de Theodore, St. George y Condamine han sido evacuados. Han aparecido culebras venenosas en cantidades asombrosas, navegando las calles principales que se han convertido en canales; éstas entran a las casas antes de que la gente pueda evacuarlas. Una mosca negra, mutante poco conocido en Australia, ha emergido de las tierras inundadas con un veneno irritante y aún sin investigar; los mosquitos se han incubado en cantidades de plaga. Según en criador de cocodrilos en Rockhampton, ya hay peligro de que la especie de agua salada entre las ciudades y pueblos buscando comida, porque las inundaciones destrozan su fuente normal de alimentación (ver http://www.abc.net.au/news/stories/2011/01/09/3109045.htm ). Los hospitales públicos en la zona afectada han estado obligados a evacuar a sus pacientes por helicóptero a las ciudades principales no afectadas, donde los hospitales más grandes padecen una crisis permanente por falta de recursos. Para los empresarios, bancas de tierra alredor de sus propiedades a costa de 20.000 dólares por unidad. Para los trabajadores, la ruina económica, agua contaminada, y la amenaza de enfermedades tropicales y respiratorias. Falta conocer el resultado de las investigaciones clínicas de mediano y largo plazo. Incuso, según el pronóstico del buró nacional de meteorología, los diluvios continuarán sin cesar para al menos una semana más (50-100 milímetros por día); y hay unos 15 ríos en QLD sujetos a una advertencia de mayor inundación: ver http://www.bom.gov.au/qld/ Cabe destacar la situación en que se encuentran los pueblos originarios; mejor calificada como un desastre colonialista permanente. A partir de la colonización europea del continente, han sido sometidos a la sistemática destrucción de sus sociedades, y su remplazo por un explotación de tal magnitud que la ONU típicamente los califica como parte del Tercer Mundo. Su hogares son de construcción frágil, espacialmente asfixiante, y en general sin seguro de propiedad por falta de ingresos adecuados. Padecen de malnutrición, enfermedades crónicas y prematuras (como diabetes, pulmonía, enfermedades cardiacas); la cifra más alta del suicidio de adolescentes en el país; y una expectativa de vida 7 años menor que el resto de la sociedad para las mujeres, y unos 17 años menos para los hombres. Incluso se asemeja a la diferencia entre la expectativa de vida de un afro-estadounidense y un afro-cubano (59 frente a 79 años). Según uno de sus líderes, el académico socialista Samuel Watson, muchos habrán perdido todo en las inundaciones. Por su situación socioeconómica al fondo del sistema de clases, abandonados por el Estado que ha destruido su base tradicional, se recuperarán por la vía más complicada y dolorosa de todo el país. Tan comprensiva ha sido la negligencia de los gobiernos nacional y estatales, que la organización humanitaria internacional World Vision, cuya misión se realiza normalmente en Asia, África y América Latina, se ha visto obligada a intervenir para que los pueblos originarios Murray y Koori del noreste no estén completamente abandonados, en este país de tantas riquezas de todo tipo; pero en cuanto a sus instituciones legales y cívicas, más los partidos políticos hegemónicos y economía política, racista hasta la médula. La fuente directa de las inundaciones ha sido la subida del nivel de las aguas en los principales ríos del país, entre 9,5 y 16,2 metros sobre sus niveles normales, a consecuencia de un mes de diluvios prácticamente ininterrumpidos. Situación que pone de relieve la sistemática falta de preparación para tales desastres por parte del Estado. Casi todos los ríos grandes del país, que alimentan las tierras agrícolas más fecundas, comienzan en el extremo norte de QLD y desembocan en el extremo sur del país, haciendo un viaje de unos 2.000 -3.000 kilómetros. Atraviesan las selvas tropicales para constituirse en las arterias vitales de la gran mayoría de la población nacional, que habita la costa del este y las capitales de Brisbane, Sydney, Canberra y Melbourne. Los ríos Barcoo, Thompson, Warrego, Diamantina, Barwon y Condamine tienen su origen en QLD, pero terminan en Victoria y SA, irrigando la canasta alimentaria nacional en su camino. Cuando las lluvias no ocurren, sequía (el efecto “el niño”); como ha afligida a gran parte del este durante los últimos 3 años. Al otro extremo, “la niña”, el fenómeno climático que comenzó a imponerse con una primera ronda de lluvias torrenciales e inundaciones en marzo del 2010, y que vuelve en forma más concentrada y prolongada ahora. Sin embargo, por más que las corporaciones mediáticas globales dibujen el desastre como “tragedia humana”, lo cual sin duda tiene mérito, evitan cabalmente entrar en las causas estructurales e históricas de una derrota socioeconómica cuyas causas residen en el domino de la agricultura por monopolios transnacionales, la falta de una política nacional para revitalizar a los ríos y parar su súper explotación por la agroindustria, la negligencia sistemática de los gobiernos por la salud y bienestar de los pueblos originarios, y la declinación de los sueldos y consecuente empobrecimiento de los campesinos y la fuerza laboral rural. Brevísima reseña histórica de QLD Vale ubicar a este Estado norteño, el más grande del este de la isla, en su contexto histórico. La mayoría de los pueblos coloniales australianos eran irlandeses, prisioneros políticos de su tierra ocupada y rebeldes en contra de los conquistadores ingleses. La realidad colonial, especialmente en QLD, vio insurrecciones anticoloniales coordinadas entre pueblos autóctonos y convictos escapados. El diario principal del Estado, The Courier Mail , vocero del imperio global mediático de Rupert Murdoch a partir de los 1980, se ha destacado desde su fundación a mediados del siglo XIX por un acérrimo racismo. Hasta los años 1930, pontificó a favor de un programa de exterminio de cualquier pueblo autóctono que rehusó su re-ubicación desde tierras ancestrales a lugares que no tenían depósitos de los minerales codiciados por los colonos. Incluso abogó por un premio por cada cabeza de un indígena presentada al gobierno, proveniente de dichas tierras. Luego patrocinó la “civilización” de los pueblos autóctonos —unos 200 al inicio de la ocupación colonial en 1788— por su asimilación en la sociedad dominante vía la escolarización primaria, su empleo como ganaderos en las grandes haciendas, y por quitarles sus hijos e hijas para entregar a familias blancas como sirvientes: en efecto, esclavos. Uno de los primeros actos del primer ministro Rudd fue presentar una apología al inicio del año 2008 a este grupo, conocido como “Las Generaciones Robadas”. Ganó fama como Estado más derechista del país cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, fue objeto de un gran plan de sectores de la burguesía para dividir el país en dos, entregando los Estados de Queensland, el Territorio Norteño, y la mitad norteña de Australia del Oeste al imperio japonés. Dicho plan, conocido como “La Línea Brisbane” y acelerado tras el ataque de submarinos japoneses al puerto de Sydney en 1942, llegó al borde de la implementación antes de estar descubierto y suprimido por sectores constitucionalistas de las fuerzas armadas y los partidos de Izquierda. El impacto que podría haber tenido en la contribución nacional a la Gran Guerra Antifascista (así se conoce la Segunda Guerra Mundial en Australia), es difícil calcular pero sin duda mayor. Habría que fijarse, por ejemplo, y el entonces inevitable bloqueo del abastecimiento de recursos guerreros para la mitad sureña, y su capacidad de seguir apoyando la lucha antifascista en casi todo el mundo. (Ver Cottle, D, “The Brisbane Line: an episode in capital history”, en Journal of Austraian Studies , V. 29, Nº 20, 2001, pp. 113-201). El gobierno laborista que presidió en QLD durante las décadas de los 1940 y 1950 no construyó ni un sólo colegio secundario estatal, a pesar de la explosión numérica de la población después de la Segunda Guerra Mundial. Dada la trayectoria histórica arriba resumida, hay cierta lógica (por cierto nefasta) en concluir por recordar que el gobierno minoritario del premier Bjelke-Petersen del Partido Nacional, impuso el estado de sitio para facilitar la visita del equipo blanco sudafricano de rugby en 1971, rompiendo el bloqueo olímpico y deteniendo a cientos de manifestantes antiracistas. Ningún otro Estado impuso la ley marcial; y el mismo año el movimiento nacional anti-apartheid logró la exclusión permanente de equipos de deporte sudafricanos seleccionados a base de color. Durante 3 décadas los 5 Estados sureños (NSW, SA, ACT, VIC, TAS) han observado el ahorro de luz natural por 6 meses, de octubre a marzo. WA hizo una prueba de 2006-2009. Solamente QLD y la NT no lo han introducido. Hay un chiste institucionalizado por viajeros de los 5 Estados sureños sobre las risas en la cabina de los aviones al cruzar la frontera con QLD. Al anunciar el piloto que hay que atrasar los relojes en una hora, los sureños responden: “¡y las vidas en 30 años!” Otra variante es: “¡QLD: una hora y 30 años atrasado!” Reflejando la penetración de la ideología racista hasta sectores de la Izquierda, la respuesta común es que los sureños son “mexicanos”, pronunciada con el prejuicio colonial de los inventores del dicho: “Los españoles son europeos fracasados; y los mexicanos son españoles fracasados.” Recordemos que Palm Island (Isla Palmera) en el territorio de QLD, en que residen las comunidades Manbarra y Bwgcolman, fue durante décadas una isla-cárcel, y sólo recibió su propio consejo territorial en 1987. Tras la ejecución policiaca de un joven aborigen Mulrunji Doomadgee en la misma isla en 2004, el policía blanco Chris Hurley confesó haberlo matado, pero el sistema capitalista judicial lo perdonó; tras un licencia de 2 años con salario completo, financiado por el tesoro estatal, fue promovido del rango de policía mayor en una isla remota a inspector en la Costa de Oro. Su gremio le otorgó una medalla. Mientras tanto, el líder aborigen de la protesta que explotó tras la ejecución, Lex Wooton, fue sentenciada a 6 años en la cárcel por supuesta “incitación a asonada”, dictada por un jurado de composición enteramente blanca, a pocos kilómetros de la isla. Ver http://www.socialist-alliance.org/page.php?page=805 Implicancias allende de los eventos Las dimensiones socioeconómicas de este desastre natural lo sitúan dentro de los mayores de Australia durante los últimos 100 años, salvo las dos Guerras Mundiales. Han puesto de relieve en este país capitalista desarrollado varios rasgos que simultáneamente y en su conjunto deberían contribuir al proceso del re-despertar de las organizaciones populares ya en marcha. Primero, han subrayado la permanente inseguridad del Estado, plagado por incesantes promesas de seguridad nacional (y alimentaria, económica, de los cielos, del mar, de los ríos, del agua, además de cualquier tema del momento); y su incapacidad de resolver los mismos desastres generados por la lógica del propio sistema capitalista. Segundo, como manifestación del primero, está el sometimiento de los damnificados a procesos de rescate tardíos e inadecuados, puntuados por la falta de recursos económicos fiscales para la reconstrucción de hogares y negocios pequeños, mientras las agro-industrias gozan de grandes subvenciones estatales para preservar su rentabilidad. Tercero, las inundaciones presagian otra crisis del medio ambiente, dada la cantidad de agua contaminada por químicos y bacterias de todo tipo, destinada a desembocar inevitablemente encima de la Gran Barrera de Coral en QLD, una de las siete maravillas del mundo y centro de su industria turística. Cuarto, se ha demostrado una vez más la incompetencia de la educación pública y cívica en materia de preparar la población para los desastres naturales, rasgo tan permanente como los extremos climáticos del país. Profundiza la desigualdad entre aborigen y caucáseo, entre los géneros, entre las clases sociales, entre capital y provincia, entre trabajador metropolitano y rural, entre los de abajo y los de los cerros. Vale recordar los 200 muertos debidos a los incendios en distintas aldeas en Victoria hace sólo 2 años, a causa no del mismo incendio sino de la falta de un plan apto para la evacuación. Incluso, en el auge de los incendios, la directora de los Servicios de Emergencia (SES) Christine Nixon, se ausentó del centro de comando del SES por varias horas, cenando en un restaurante exclusivo, sin responder a su celular. La policía calculó que unas 40 personas murieron en ese lapso, a causa directa de los incendios. Ver http://www.theage.com.au/victoria/nixon-hits-back-at-disgraceful-black-saturday-claims-20100414-saxh.html Cinco, está la cínica explotación de tales desastres por las empresas multinacionales, quienes alzan de inmediato los precios de los combustibles y artículos perecederos a pesar de la abundancia de reservas. De hecho, las tres grandes cadenas de supermercado (Coles, Woolworths, IGA) tienen un sistema nacional y regional de refrigeración y preservación para tales productos, capaz de abastecer a la población para al menos 6 meses. Es decir, se inventa la escasez como pretexto para un guerra fría económica contra el pueblo. Sexto, el desastre acentúa el abuso legal de los trabajadores por las corporaciones globales de seguros de hogar, de vida, de locomoción y de bienes, por insertar cláusulas en letra microscópica, facilitando su abrogación de responsabilidad para eventos como inundaciones, cuando éstas estén declaradas un “desastre oficial” por el Estado. En medio de la escolarización estupefaciente, cuesta poco que los vendedores del seguro persuadan a los firmantes que confíen en sus promesas comerciales vacíos. Según la Comisión Australiana de Emisión (ABC), fuente estatal televisiva y radial, los soldados comenzaron hace unos días a repartir alimentos por helicóptero. La transmisión en vivo de las asombrosas imágenes (ver http://www.abc.net.au/local/stories/2011/01/04/3106313.htm ) exige del Estado al menos la apariencia de buenas intenciones, aunque la protesta popular haya sido suave y tarde. El sistema de clases se manifiesta esta vez por la crónica falta de preparación y medidas protectoras por los gobiernos estatales y nacional. Pero también el desastre destaca la necesidad de la organización y autosuficiencia popular. El doctor Robert Austin es catedrático, Escuela de Estudios Históricos, Universidad de Melbourne: ver http://history.unimelb.edu.au/about/staff/fellows/austin.html Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. |
| || Fuente: (Artículo publicado por Rebelión - Robert Austin) |
FRÁNCFORT, Alemania — Los terremotos en Haití y Chile o las inundaciones en Pakistán y China hicieron de 2010 un año terrible en materia de desastres naturales, que dejó 295.000 muertos y 130.000 millones de dólares en daños, afirmó este lunes la mayor reaseguradora del mundo, la alemana Munich Re. El año pasado fue el más mortífero desde 1983 y la sequía de Etiopía, que dejó 300.000 muertos, según el informe anual de Munich Re dado a conocer el lunes. En total, Munich Re contabilizó 950 desastres naturales en 2010, una cifra muy superior a la media de los últimos treinta años (615). Estos desastres dejaron cuatro veces más víctimas que la media desde 1980 (295.000 muertos contra 66.000) y fueron más costosos (130.000 millones de dólares americanos contra una media de 95.000 millones) "El año estuvo marcado por un rara acumulación de terremotos importantes" y un número elevado de catástrofes vinculadas con el clima, que parece indicar una continuación del calentamiento global, señaló el informe. Las catástrofes más mortíferas fueron el terremoto de enero en Haití (222.570 muertos) - uno de los más importantes de los últimos cien años -, la ola de calor y los incendios forestales del verano en Rusia (56.000 muertos) y el sismo de abril en China (2.700 muertos). Los desastres más costosos fueron el terremoto de febrero en Chile, que provocó daños por 30.000 millones de dólares y dejó 520 muertos, y las inundaciones de julio a septiembre en Pakistán (9.500 millones de dólares y 1.760 muertos). En los países más desarrollados, las catástrofes fueron poco mortíferas pero muy costosas y con graves consecuencias para las aseguradoras. Europa occidental fue sacudida por la tormenta Xynthia en febrero (65 muertos; 6.100 millones de dólares de gastos, un montante en su mitad asegurado), y Estados Unidos por tornados, que provocaron daños por 4.700 millones de dólares (el 75% asegurado). Si los huracanes fueron relativamente devastadores, el calentamiento de los océanos, "que ya no puede ser explicado sólo por las oscilaciones naturales (sino al cual) contribuye probablemente el calentamiento climático" promete más temporadas difíciles en los próximos años. Uno de los acontecimientos que más llamó la atención de los medios fue la erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull en abril, que paralizó el tráfico aéreo europeo durante semanas y terminó costando "miles de millones" a las aerolíneas. Por otra parte, Munich Re no pudo estimar aún el costo de las inundaciones que sufre Australia desde diciembre. La gran competidora de Munich Re, la suiza Swiss Re había indicado en noviembre esperar para 2010 unos 222.000 millones de dólares de daños y 260.000 muertes.Los desastres naturales dejaron 295.000 muertos en 2010, un récord desde 1983
Primer Impacto de la Muy Probable Glaciación del Siglo XXI
2 muertos, 58.800 evacuados y 3,8 millones afectados por ola de frío en China

Dos personas resultaron muertas, más de 58.000 tuvieron que ser evacuadas de viviendas dañadas por el hielo o la nieve y 3,8 millones se vieron afectadas por la ola de frío que azota el sur de China. EFE
Las provincias de Jiangxi, Hunan, Sichuan y Guizhou, y la municipalidad de Chongqing son las zonas más perjudicadas por las nevadas, que han hundido 1.200 viviendas y causado daños en más de 6.600, señaló un comunicado ministerial publicado en su web oficial. Las heladas en la zona, donde no es frecuente que los termómetros registren temperaturas tan bajas en invierno, han originado unas pérdidas valoradas en unos 204 millones de dólares y han dañado 142.400 hectáreas de campos de cultivo. Al menos se han registrado dos muertes relacionadas con esta ola de frío: la de un operario de carreteras atropellado por un auto que se salió de la calzada debido al hielo, y la de un conductor de autobús que en el noreste de China fue atacado por un tigre cuando salió del autocar para intentar sacarlo de la nieve. La situación recuerda al invierno de 2008, en que la peor ola de frío en el sur de China en medio siglo paralizó los transportes y la red energética de la mitad meridional del país, precisamente cuando se producía el éxodo anual de viajeros por las vacaciones del Año Nuevo Lunar chino. Este año la provincia de Guizhou, una de las más pobres del país, es de momento la más afectada, ya que en ella tuvieron que ser evacuadas más de 22.800 personas en los últimos días. Además, miles de personas en la provincia siguen bloqueadas en atascos de las principales carreteras provinciales, debido a que algunas de ellas fueron cerradas por la nieve y el hielo. Varias autopistas principales de Guizhou, no obstante, pudieron reabrir ayer después de haber estado bloqueadas en el Año Nuevo, una circunstancia que también afectó a las provincias vecinas. En la vecina municipalidad de Chongqing el frío ha congelado 285 kilómetros de tuberías en las redes de abastecimiento de agua de algunas localidades, lo que ha afectado a 570.000 residentes de la zona, en la cuenca del río Yangtsé. El Ministerio de Asuntos Civiles chino ha puesto en marcha un operativo de ayuda a los afectados por la ola de frío, con prioridad en las vías de comunicación, y ha enviado mantas, alimento, agua y ropa a los miles de personas que han quedado atascadas en carreteras heladas. EFE
Somos El Cambio Del Planeta
| | Somos los cambios que queremos en el planeta |

Esta frase que parece arrogante es en realidad el testimonio de lo que significa el proyecto «Cultivando Agua Buena», puesto en marcha por la gran central hidroeléctrica Itaipú Binacional en los límites entre Brasil y Paraguay, que involucra a cerca de un millón de personas. Los directores de la empresa, Jorge Samek y Nelton Friedrich, con sus equipos, entendieron sabiamente el desafío mundial que nos viene del calentamiento planetario y resolvieron dar una respuesta local lo más inclusiva y holística posible. Tuvo tanto éxito que se ha vuelto una referencia internacional.
Sus directores-inspiradores lo dicen claramente: «La hidroeléctrica Itaipú adoptó para sí el papel de inductora de un verdadero movimiento cultural orientado a la sostenibilidad, articulando, compartiendo, sumando esfuerzos con los diversos actores de la Cuenca Paraná 3 en torno a una serie de programas y proyectos interconectados de forma sistémica y holística, que componen Cultivando Agua Buena. Fueron creados a la luz de documentos planetarios como la Carta de la Tierra, el Tratado de Educación Ambiental para Sociedades Sostenibles, la Agenda 21 y los Objetivos del Milenio».
Han realizado algo que es verdaderamente difícil: una verdadera revolución cultural, es decir, han introducido un conjunto de principios, valores, hábitos, estilos de educación, formas de relación con la sociedad y con la naturaleza, modos de producción y de consumo que justifica el lema, escrito en todas las camisetas de los cuatro mil participantes del último gran encuentro a mediados de noviembre: «somos los cambios que queremos en el planeta».
En efecto, la gravedad de la crisis del sistema-Vida y del sistema-Tierra es de tal magnitud que ya no bastan las iniciativas de los Estados, generalmente tardías y poco eficaces. La humanidad entera, todos los saberes, las instancias sociales y las personas individuales, deben dar su contribución y tomar el destino común en sus manos. En caso contrario, difícilmente sobreviviremos colectivamente.
Christian de Duve, premio Nóbel de Fisiología 1974, nos advierte en su conocido libro Polvo Vital: la vida como imperativo cósmico (1997) que «nuestro tiempo recuerda una de aquellas importantes rupturas en la evolución, caracterizadas por extinciones en masa». Efectivamente, el ser humano se ha vuelto una fuerza geofísica destructora. Tiempo atrás eran los meteoros rasantes los que amenazaban la Tierra, hoy el meteoro rasante devastador se llama ser humano sapiens y demens, doblemente demens.
De ahí la importancia del proyecto «Cultivando Agua Buena»: mostrar que la tragedia no es fatal. Podemos realizar los cambios que van desde la organización de centenas de cursos de educación ambiental y capacitación, pasando por el afloramiento de una conciencia colectiva de corresponsabilidad y cuidado por el ambiente, la gestión compartida de las cuencas hidrográficas, el incentivo a la agricultura familiar, la creación de un refugio biológico de especies regionales, de corredores de biodiversidad uniendo varias reservas florestales, de más de 800 km de cercas de protección de la vegetación ribereña, la recuperación de todos los ríos, el cultivo de plantas medicinales, la generación de energía mediante los deshechos de cerdos y aves, la construcción de un canal de 10 km para vencer un desnivel de 120 metros y permitir la subienda de los peces, hasta la creación de un Centro Tecnológico, del Centro de Saberes y Cuidados Ambientales y de la Universidad de la Integración Latinoamericana, entre otras que no citamos.
La sostenibilidad, el cuidado y la participación/cooperación de la sociedad civil son los pilares que posibilitan este proyecto. La sostenibilidad introduce una racionalidad responsable por el uso solidario de los recursos escasos. El cuidado funda una ética de relación respetuosa con la naturaleza, curando heridas pasadas y evitando futuras, y la participación de la sociedad crea el sujeto colectivo que lleva a cabo todas las iniciativas. Tales valores son siempre revisados y pactados. El resultado final es el nacimiento de un tipo nuevo de sociedad, integrada con el ambiente, con una cultura de valorización de toda la vida, con una producción limpia y dentro de los límites del ecosistema, y con una profunda solidaridad entre todos. Un aura espiritual bienhechora recorre los encuentros como si todos se sintiesen un sólo corazón y una sola alma.
¿No es así como comienza el rescate de la naturaleza y el nacimiento de un nuevo paradigma de civilización?
Sin Acuerdos Sustanciales Sobre El Calentamiento Global
Cancún: el Protocolo de Kyoto ha muerto

Muy malas noticias salieron de la reunión de Cancún. Pero en su desesperación por mostrar buenos resultados, las delegaciones diplomáticas y el país anfitrión han buscado por todos los medios poner cara alegre. Lo único que lograron fue un despliegue monumental de hipocresía. Una duplicidad que se parece demasiado a las negociaciones en la historia de los armamentos nucleares.
En lo más álgido de la guerra fría, las dos superpotencias administraron la carrera armamentista y la evolución de sus arsenales nucleares de la misma manera que hoy se llevan las negociaciones sobre cambio climático. Cada vez que Washington y Moscú se enfrentaban a una nueva tecnología o un novedoso tipo de armamentos cuya evolución era incierta, ambas superpotencias dudaban sobre la conveniencia de prohibirlos. La realidad es que nunca estuvieron dispuestos a renunciar a lo que percibían como posibles ventajas estratégicas. Pero, por otro lado, se preocupaban por dar la apariencia de que estaban concernidos por los posibles efectos desestabilizadores de un nuevo tipo de armamento y los diplomáticos se reunían para proseguir con una nueva ronda de negociaciones sobre control de armamentos.
Como en el fondo nadie quería un acuerdo para limitar el acceso al nuevo tipo de armamentos, procedían de la siguiente manera. Primero declaraban su más profunda preocupación por el nuevo tipo de armamentos. Acto seguido prometían seguir trabajando sobre esta parte del problema, declarando que estaban concientes de la necesidad de reducir los peligros que rodeaban los nuevos armamentos. Por lo demás, se firmaba un acuerdo sobre los componentes menos peligrosos de los arsenales nucleares y se sacaba una fotografía con los delegados estrechándose las manos y desplegando una gran sonrisa. Los inquilinos de la Casa Blanca y del Kremlin firmaban solemnemente el acuerdo, sus departamentos de relaciones públicas difundían la foto de los ministros sonrientes y el mundo proseguía como si nada. Mientras tanto, los arsenales nucleares se iban poniendo cada día más gordos, con el aumento en número de misiles y de cargas nucleares. Sobre todo, se iban haciendo cada vez más peligrosos, con la intensificación de la precisión y letalidad de misiles y cabezas nucleares.
La conferencia de las partes de la Convención marco de Naciones Unidas sobre cambio climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) de Cancún ha seguido el mismo patrón, dentro de lo que nos permite la comparación. Realmente, en el fondo, la COP16 en Cancún ha terminado con cero resultados importantes. Hay una media docena de acuerdos secundarios, pero eso es todo. No hay nada más. Pero eso no impidió a los negociadores en Cancún correr a las cámaras para anunciar que el balance de la reunión es un rotundo triunfo. Y lo primero que exhiben es una declaración sobre la necesidad de lograr mayores reducciones de GEI en el futuro inmediato. Realmente eso de mayores reducciones no es muy impresionante porque las emisiones no han estado reduciéndose en los últimos años, al contrario. Por otro lado, no hay ninguna referencia a metas cuantitativas. Tampoco a los instrumentos para lograr resultados.
En cuanto al fondo especial de financiamiento, realmente la cifra de 100 mil millones de dólares, prometida para 2020 no es impresionante. Ese monto podría incluir fondos privados e inversión extranjera directa. El fondo es una bolsa de aire.
¿Qué significa esto para el Protocolo de Kyoto? Esto significa que al expirar la vigencia de este instrumento legal en 2012, nada lo reemplazará. Es la muerte del Protocolo de Kyoto. Es decir, cualquier reducción de emisiones de GEI de los principales países emisores será voluntaria. Eso es algo muy distinto a un acuerdo con compromisos y metas firmes, legalmente obligatorios.
Sin la potestad de la ley internacional, las promesas son palabras al viento. El Protocolo de Kyoto tenía muchos defectos. Entre otros, sus engañosos mecanismos de desarrollo limpio y la consagración del mercado de bonos de carbono, pero tenía un principio fundamental: los compromisos para reducir emisiones eran obligaciones legales sometidas al poder vinculatorio de la ley. Esto es lo que había que haber rescatado y desarrollado. Y, por supuesto, este acuerdo tendría que haber conservado también el principio básico de la responsabilidad diferenciada entre países según su grado de desarrollo y su contribución a la acumulación de GEI.
Hace 20 años Anil Agarwal, un científico en Nueva Delhi, señaló que las emisiones de metano de un búfalo perteneciente a un campesino pobre en Bangladesh no podían compararse con las emisiones de un auto de lujo perteneciente a un magnate en Park Avenue. Unas son emisiones de supervivencia, las otras son de lujo. Sin un reconocimiento de este ingrediente central, un acuerdo será siempre imposible. La historia recordará este gran fracaso de los principales países emisores. El clima regresará a recordarnos.
Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.
La Jornada, 15 diciembre 2010
Quizás Ya No Podamos Adaptarnos Al Cambio Climático
Si no se frena el calentamiento global, no podremos adaptarnos al cambio climático
Lonnie Thompson advierte de la imposibilidad de reaccionar ante los cambios del clima con la tecnología actual
Lonnie Thompson, uno de los principales expertos en cambio climático del mundo, ha publicado un artículo en The Behavior Analyst en el que afirma que si los humanos no moderamos el uso de los combustibles fósiles mitigando así el calentamiento global, nos enfrentaremos a cambios climáticos para los que no tendremos tiempo de adaptarnos. En un tono catastrofista pero desgraciadamente basado en evidencias científicas innegables, Thompson señala tres opciones posibles ante esta situación: la mitigación del cambio climático, la adaptación, y el sufrimiento de las consecuencias del calentamiento global. La publicación de este artículo coincide con la celebración de la Cumbre del Clima de Cancún, de la que no parece que vaya a surgir la esperanza. Por Yaiza Martínez.
El acelerado retroceso de los glaciares terrestres y la reducción de las capas de hielo terrestres ilustran de forma dramática la naturaleza del cambio climático al que nos enfrentamos, alerta Thompson.
Lonnie Thompson es un distinguido profesor de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, que ha alcanzado un reconocimiento global por sus estudios sobre los glaciares de las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Por estos análisis está considerado el glaciólogo más importante del planeta.
Por otro lado, en 2005, ganó el equivalente al Nobel de la ciencia ambiental (el Tyler Prize for Environmental Achievement), en 2007 recibió la Medalla Nacional de las Ciencias (mayor honor otorgado en Estados Unidos a un científico) y en 2008 fue proclamado por Time Magazine como uno de los “Héroes del Medioambiente” del planeta.
Adaptación y sufrimiento
Según se explica en la revista Newswise, ésta es la primera vez que Thompson recomienda, en un artículo publicado, acciones específicas contra los efectos crecientes del cambio climático.
Durante las últimas tres décadas, Thompson ha dirigido 57 expediciones a algunas de las regiones más remotas y de mayor altitud del mundo para extraer muestras de hielo de los corazones de los glaciares y de las capas de hielo continental, en los que se preservan registros de los procesos climáticos por los que ha pasado nuestro planeta.
En el pasado, el científico había dejado que sus datos y conclusiones hablaran por sí solos, pero en su último artículo, dirigido a sociólogos y expertos del comportamiento, expresa abiertamente su preocupación sobre el peligro de ignorar las evidencias acerca de las consecuencias del cambio climático.
Thompson escribe que “a menos que un gran número de personas siga los pasos adecuados, como apoyar las regulaciones gubernamentales dirigidas a reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, las únicas opciones que nos quedarán (ante las consecuencias del cambio climático) será la adaptación y el sufrimiento. Y cuanto más nos retrasemos, más desapacible será esta adaptación y mayor será el padecimiento”.
Cambios potencialmente catastróficos
Thompson afirma, asimismo, que prácticamente todos los investigadores del clima “están convencidos actualmente de que el calentamiento global constituye una clara amenaza para nuestra civilización”.
Esta opinión no es una exageración sino que se basa en “evidencias científicas que documentan que la Tierra se está calentando, que este calentamiento es debido a la actividad humana, que está causando importantes cambios en muchos de los sistemas básicos terrestres, y que podría propiciar cambios rápidos y potencialmente catastróficos en un futuro próximo”.
Estos escenarios futuros, explica Thompson, no emergen, como a menudo se ha sugerido, simplemente a partir de simulaciones informáticas, sino también a partir del análisis y valoración de las evidencias científicas recopiladas.
Thompson enumera tres opciones para enfrentarnos al calentamiento global: la mitigación (del calentamiento), como prevención; la adaptación, como reacción; y el sufrimiento, resultante del cambio climático.
Según el científico: “Claramente, la mitigación sería nuestra mejor opción, pero hasta ahora la mayoría de las sociedades del mundo, incluidos los Estados Unidos y los principales países emisores de gases de efecto invernadero, han hecho poco más que hablar sobre la importancia de dicha mitigación”.
Thompson añade que, actualmente, no existen soluciones tecnológicas rápidas contra el cambio climático por lo que nuestra única esperanza radica en cambiar nuestro comportamiento y así frenar significativamente el calentamiento global, “de tal forma que ingenieros y científicos tengan tiempo de idear, desarrollar y desplegar posibles soluciones tecnológicas”.
“Todo el mundo se verá afectado por el cambio climático”, advierte el científico y concluye: “pero aquéllos con menos recursos para la adaptación serán los que más sufran”.
Ejemplos claros
En su artículo, Thompson aporta claras evidencias científicas del calentamiento global: las capas de hielo de la cima del Monte Kilimanjaro de Tanzania se han reducido en un 85% desde 1912; el glaciar tropical de Quelccaya, que es el más grande del mundo y está ubicado en los Andes de Perú ha retrocedido un 25% desde 1978.
Por otra parte, las capas de hielo de los Himalayas han visto reducido su espesor y todos los glaciares de los Montes Brooks de Alaska están retrocediendo, al igual que el 98% de los montes del sudeste del país.
Por último, el 99% de los glaciares de los Alpes, el 100% de los de Perú, y el 92% de los de los Andes de Chile se están también reduciendo. Entretanto, los niveles del mar están aumentando y la pérdida de la capa de hielo del Polo Norte continúa aumentado anualmente.
La publicación de la advertencia de Thompson coincide con la celebración de la Cumbre del Clima de Cancún, en la que 194 países tratan de ponerse de acuerdo estos días para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, los expertos prevén que de esta Cumbre saldrá sólo un acuerdo de mínimos que se concretará en los años venideros.
Según la Plataforma SINC, la financiación, la mitigación y la transparencia han sido puntos clave de la discordia entre las naciones asistentes al encuentro. En general se teme que los escasos acuerdos que en él finalmente se alcancen no sirvan para evitar que la temperatura del planeta aumente dos grados con respecto a los niveles preindustriales, un aumento que está considerado el umbral de la catástrofe.


























