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MACABRO VIDEOJUEGO DE BOTNIA

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Si hay algo realmente tétrico, tenebroso y aterrador, es la cultura de la violencia, ensalzada con todo tipo de videojuegos extremadamente violentos; hechos especialmente para volver insensible a la juventud; convirtiéndola masivamente en cómplices de conductas psicópatas y antisociales.

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Botnia digitalizada

 

En EE.UU. todos los jóvenes que se dedican a los videojuegos tipo “Counter Strike” y similares (llenos de figuras humanas y con escenas dónde los contrincantes del jugador gritan de dolor o quedan moribundos y sangrantes, con la opción de rematarlos con un tiro de gracia o degollándolos) generalmente son los que protagonizan masacres en escuelas y universidades. Existen otro tipo de videojuegos, explícitamente violentos, pero sin figuras humanas (como el muy afamado God of War) que así son menos promotores de las conductas antisociales y criminales.

La cuestión es que los videojuegos violentos han pasado a ser la forma perfecta de manipulación y promoción de la guerra, los genocidios y la insensibilidad al dolor humano. Ciertamente el ser humano es innatamente violento, pero con los videojuegos antes que dirigir proactivamente las actitudes y conductas violentas hacia un objetivo constructivo, la violencia innata es reforzada en las actitudes de que “matar, hacer sufrir y la guerra son algo divertido y normal” Casi en ningún país del mundo se controla a los cibers y el acceso casero de internet para que los jóvenes no abusen de estos promotores de la violencia. Así, los videojuegos son de hecho la herramienta propagandística ideal para reforzar y promover la inestabilidad, la violencia y el odio entre grupos que se desea dividir y manipular, para luego someter y dominar. Esta herramienta propagandística es usada principalmente por la mafia imperialista mundial, pero también es usada por no pocos grupos rebeldes (como el no poco famoso “Under siege” de la resistencia armada palestina) Ha pasado a ser un arma más dentro de la llamada “guerra de cuarta generación” o, como debería llamarse, “guerra de mafias políticas” contra la humanidad.

Primero se lanzó un videojuego antivenezolano, sobre como se atacaba a Caracas; algo indisimuladamente vinculado al gobierno de George W. Bush y a su conglomerado mafioso de empresas de armas, petróleos, transgénicos, agrotóxicos y fármacos monopólicos.

Recientemente se llegó al colmo: Se lanzó uno donde se debe defender o atacar la planta pastera de Botnia; ideado por el ciber mercenario Marcelo Pombo. Es más que conocido que esta planta está en medio de un conflicto diplomático internacional por la contaminación que genera. Tanto Argentina como Uruguay dirimen el tema ante la corte de la Haya. En el ámbito ciudadano, está la asamblea ambientalista de Gualeguaychú, conformada por pobladores de dicha ciudad argentina. Recientemente, luego de comprobar el daño que genera, algunos pobladores de la ciudad uruguaya de Fray Bentos se han acercado a las posturas de los ambientalistas.

Los medios mercantilistas habían promovido un absurdo odio xenófobo, apelando al estúpido chauvinismo entre los uruguayos. Greenpace, tanto de Argentina como de Uruguay, se posicionó en el tema por sobre esa estupidez. No funcionó tal estrategia, finalmente los pobladores de Fray Bentos aceptaron la realidad (al ser las primeras víctimas) y se acercaron a los pobladores de Gualeguaychú.

Por supuesto, ello provocó desesperación en la corporación ecocida de Botnia. Entonces optaron por la estrategia mafiosa: Posiblemente lanzaron su videojuego, a través de un tercero supuestamente “no vinculado”.

 

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Imagen apologética y criminal: El ecologismo no usa fusiles,

usa la movilización popular, que es más poderosa. Vulgar propaganda

de Botnia y la mafia.

 

Lo que propone el videojuego supera la simple cuestión de Botnia y la destrucción que genera. El videojuego pretende clasificar ideológicamente a los ecologistas y ambientalistas como terroristas. Desde hace un tiempo ya se había mencionado que las mafias mundiales, ante la realidad de los estudios científicos (que prácticamente están derogando la validez del capitalismo imperialista y mafioso) han intentado incluir al movimiento ecologista dentro de su “Guerra contra el terrorismo” Sus éxitos han sido ridículos y hasta fútiles. La guerra de ideologías ya se superó, el capitalismo nada puede intentar frente al movimiento de la ecología social que genera una visión poscapitalista (solo en esto y en la justicia social tiene similitud con el socialismo) proyectándose hacia un modelo de desarrollo humano integral, sustentable, no plutócrata ni mucho menos hedonista.

Pero la mafia, como expresión del atavismo cavernícola del ser humano, no se rinde fácilmente (así como el fascismo no lo ha hecho) De esta manera, sigue desarrollando su estrategia propagandística contra el ecologismo, esta vez con un videojuego.

Existe lo que se llama “Cultura de la paz” de reciente data. Ante este videojuego macabro que pretende estigmatizar a los ecologistas (poniendo lo de Botnia en una situación de terrorismo y guerra) queda la ley y la contrapropaganda.

La casi totalidad de los ecologistas no piensan que la violencia sea la vía para educar y establecer leyes en relación a la naturaleza. A punta de metralla no se elimina la falta de conocimiento ambiental, ni tampoco la falta de leyes de protección ambiental. Con granadas no se hace un estudio de impacto ambiental ni se propone un modelo de desarrollo sustentable. Con ataques terroristas no se moviliza masivamente a la gente para que detenga la destrucción del medio ambiente ni se bloquea económicamente a un centro de contaminación (el foquismo guevariano ya está históricamente anulado)

Ubicar el problema de Botnia en un ámbito de “Lucha contra el terrorismo” solo beneficia a Botnia, no a la naturaleza y a los ríos. El videojuego de Botnia es de lo más repulsivo, nefasto y primitivizante para el ser humano. No enseña nada a nuestros jóvenes y niños sobre el drama que esta pastera está generando tanto en Uruguay como Argentina.

El videojuego debe ser prohibido, hace apología de la guerra y del delito, algo prohibido en la mayoría de las legislaciones de Sudamérica. Los que porten o transmitan tal videojuego (por sus computadoras) deben ser acusados de tales ilegalidades. Ese mercenario, Marcelo Pombo, apeligra ser querellado, todo ciudadano conciente y razonante del mundo debería escracharlo y denunciarlo.

Abogado Alejandro Sánchez

Activista de derechos humanos y ecologista

 

Artículos relacionados:

 

*Lanzarán un videojuegos contra Botnia(¿?)

* Un videojuego para destruir a Botnia

* En Fray Bentos hay dudas sobre los beneficios de Botnia

Movimiento Campesino de Córdoba rechaza paro agrario y modelo agroexportador

www.ecoportal.net

 

 

05-04-08,

En el Movimiento Campesino de Córdoba siempre se ha hablado del “campo profundo”, donde “la tierra es para producir alimentos para el pueblo”. A pesar de la discusión entre estos ‘dos socios’ que estarían peleados hoy, el gobierno y un sector del agro, es quién se lleva un pedazo más de la torta, pero no se está planteando la producción de alimentos para el pueblo.

Días atrás, varios movimientos campesinos y organizaciones urbanas en Argentina difundieron comunicados de prensa, posicionándose frente al denominado paro agrario. En entrevista con los corresponsales de Radio Mundo Real en Argentina, Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik, Joaquín, del Movimiento Campesino de Córdoba -que integra el Movimiento Nacional Campesino Indígena y la Vía Campesina- habla del repudio al “paro del campo”, de la articulación de las luchas en “el campo profundo” y la “ciudad marginada”, y de las actividades que están preparando para el Día Internacional de la Lucha Campesina.

Joaquín explicó que la posición que ellos han tenido “siempre ha sido la misma”: “existe un modelo agroexportador que propone un avance indiscriminado de la frontera agropecuaria, una agricultura sin agricultores, donde se concentra cada vez más la tierra, dejando a compañeros, en definitiva, fuera de la producción, y ese modelo es un modelo que ha sido implantado por este mismo gobierno, e incluso profundizado por este gobierno”, afirma.

Por ello, explica que “hoy la coyuntura de las retenciones no es ni más ni menos eso. Tampoco es que estamos en contra de las retenciones. Nos parece que a estos sojeros que están ganando millones y millones de dólares, nos parece perfecto que les estén sacando. Pero la cuestión es, en definitiva, si el modelo agropecuario tiende a ser otro, o si se está hablando de redistribución de la tierra, o si se está hablando de todo lo que contamina la soja, o si se está hablando de los compañeros que son echados del campo, o de los alambres que cortan los caminos, o de la falta de acceso a las escuelas. Y nada de eso en realidad está en el tapete”.

Joaquín señaló que desde el Movimiento Campesino de Córdoba siempre se ha hablado del “campo profundo”, y que se considera que “la tierra es para producir alimentos para el pueblo”.

“Eso es hablar de soberanía alimentaria”, indica. “Acá lo que se está hablando, a pesar de la discusión entre estos ‘dos socios’ que estarían peleados hoy, el gobierno y un sector del agro, es quién se lleva un pedazo más de la torta, pero no se está planteando la producción de alimentos para el pueblo”, afirma.

De cara a las movilizaciones del 17 de abril, fecha en que se celebra el Día Internacional de la Lucha Campesina, Joaquín señaló que algunas de las organizaciones que conforman el Movimiento Campesino van a realizar acciones en solidaridad con organizaciones urbanas de Córdoba, “pensando que hoy concretamente en esta pelea y en esta discusión que se genera en el país, hay una voz que queda excluida, que es la voz de los compañeros de los barrios, y la intención es poder decir ‘bueno, acá estamos en contra de este modelo de hambre, de miseria, de saqueo’ y por otro lado también, el gobierno hoy está hablando ‘en contra de la sojización’ y es una posición coyuntural”, ya que el modelo sigue profundizándose.

Por ello, la idea de las movilizaciones en Córdoba es hacer una actividad con los barrios, en la que se realizará una olla popular en el día de hoy. El mensaje que se buscará difundir con esto será “¿Quién produce alimentos para la población, si no son los campesinos y los compañeros del campo?”.

Finalmente, Joaquín se refirió a la relación entre el campo y la ciudad, afirmando que no existe la división tradicional entre ambos que siempre se ha señalado. “Cuando entramos a reconocernos y a vernos, vemos que muchas de las familias que están viviendo hoy las peores situaciones en las ciudades, son familias que se han tenido que venir del campo”, explica.

“Estamos viendo que hay una relación muy grande en cuanto a la exclusión de uno y el otro, y lo que estamos aprendiendo es que siempre hay que apuntar más allá. Que el modelo agroexportador y el modelo de saqueo que propone el Gobierno, es un modelo que nos afecta absolutamente a todos por igual, y que en esa relación, lo que queremos es construir algo distinto. Tratar de encontrarnos en pequeñas actividades y empezar a reconocernos en las necesidades y en los propios problemas que pretenden hacernos creer que son por separado, y es el mismo problema el que tenemos”, sentenció. www.ecoportal.net

* Este fue un aporte de Agite Después de Usar para Radio Mundo Real.
www.radiomundoreal.fm

Rehenes de Monsanto


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(si bien el texto se refiere a la Argentina, vale también para el resto del Mercosur, donde el plan glifosato-soja transgénica-abono químico- hambre masiva – destrucción ambiental está en pleno auge bajo el auspicio de Monsanto)

 

 

(ARGENPRESS)Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero (LEA TODO).

 

Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.


Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.


Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.


Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.


Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.


Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.


Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.


Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.


Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.


Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.


Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.


Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.


Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.


Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.


Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.


Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.


Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.


Sobre el autor: El Dr. Raúl A. Montenegro es Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia). Presidente de FUNAM. Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

El sacrificado capitalismo ecocida

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La cultura evoluciona y depende del entorno ambiental

 

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La cultura está sujeta a selección natural

Área: General — Viernes, 29 de Febrero de 2008

El proceso de selección natural también puede actuar sobre las culturas humanas del mismo modo que lo hace sobre los genes.

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Unos científicos muestran que unas tendencias culturales que afectan a la supervivencia y a la reproducción evolucionan a un ritmo diferente a como lo hacen otras. En Genética tradicional la aceleración o reducción del ritmo evolutivo indica que la selección natural está actuando, por lo que la cultura también estaría sujeta a la selección natural.


En el estudio cultural se comparó los ritmos de cambios estructurales y decorativos de las canoas polinesias. El grupo de Stanford estudió los diseños de las canoas de once culturas polinesias. Evaluaron 96 estructuras funcionales de las canoas relacionadas con la navegabilidad y 38 figuras decorativas simbólicas que por ejemplo identifican a un grupo de una isla. Los estudios estadísticos probaron claramente que los elementos funcionales de las canoas cambian más despacio en el tiempo que los decorativos, indicando que la selección natural eliminaría los diseños inferiores. Es decir, un determinado mal diseño de la embarcación haría a sus ocupantes más susceptibles de morir en el mar o de pescar o comerciar menos y con ellos tendería a desaparecer el nuevo mal diseño del acervo cultural del grupo debido a la menor prosperidad del mismo.


Este análisis cultural es similar al análisis del genoma humano, que ha encontrado con éxito los genes que están bajo presión de la selección natural.
El campo de la evolución cultural es controvertido porque no todos los historiadores, científicos sociales o incluso biólogos están de acuerdo en que un cambio cultural pueda ser entendido en un contexto evolutivo. Según algunos las creencias y comportamientos humanos son demasiado impredecibles.

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Tecnología y diseños de canoas polinesias. Foto: Darryl Wheye.

Sin embargo Nina Jablonski de Pennsylvania State University afirma que este trabajo es revolucionario y uno de los más significativos artículos en Antropología de los últimos 20 años.


Según Jared Diamond profesor de geografía de UCLA, autor de “Pistolas, gérmenes y acero” y no implicado en este estudio, la evolución biológica de los caracteres heredables es esencial en la organización de los principios de la Biología, la cuestión es si la evolución también juega un papel en la cultura humana. Según él este trabajo puede representar un avance en este campo tan controvertido.


Paul Ehrlich, unos de los autores del estudio, dice que sus resultados hablan directamente de problemas sociales y medioambientales. La gente estudia el cambio climático, el crecimiento de la superpoblación, la pobreza, el racismo o la amenaza de las plagas sabe que son problemas que necesitan solución urgente. Ehrlich es autor del libro “La bomba de población” y otras obras sobre los dilemas contemporáneos a los que se enfrenta la sociedad humana. Dice no entender por qué no se están poniendo más esfuerzos para la solución urgente de estos problemas. Según él, no sabemos, y necesitamos saber, cómo las culturas humanas cambian o cómo podemos influir en el proceso de una manera ética.
Deborah S. Rogers, coautora del artículo, dice que el hallazgo demuestra que unas elecciones culturales funcionan y otras claramente no. Desafortunadamente la gente ha aprendido cómo evitar la selección natural a corto plazo usando aproximaciones no sostenibles a largo plazo como el exceso de consumo. Pero esto no va a funcionar a larga. Según ella tenemos que orientar nuestras culturas según las poderosas fuerzas de la naturaleza y de la selección natural en lugar de luchar contra ellas.


 

Rogers pone como ejemplo de estas aproximaciones culturales que están poniendo a los humanos en riesgo los incentivos económicos erróneos, los procesos que producen el cambio climático, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, la polarización religiosa y las ideas políticas que generan conflictos en el mundo. Añade que si no puede ser encontrado el liderazgo necesario para tomar en nuestra cultura las medidas críticas necesarias, nuestra civilización puede verse a sí misma barrida por la selección natural al igual que los malos diseños de canoas.


Recordemos a los lectores de NeoFronteras que ya ha habido casos en las historia humana de colapsos de civilizaciones producidos por colapsos ecológicos. El ejemplo típico es el de la Isla de Pascua. Este trozo de territorio es uno de los más aislados del mundo. A él llegaron personas procedentes de alguna isla del Pacífico y se asentaron. Por diversos motivos depredaron todos los recursos de la isla durante generaciones hasta que no quedó ni un sólo árbol. Llegados a ese punto ni siquiera podían escapar de la isla y se sumieron en la barbarie, el hambre y la extinción cultural. Un modelo matemático reciente explica muy bien este hecho histórico.


Los maoríes de Nueva Zelanda también se dedicaron a consumir más de lo que el ecosistema podía proporcionar. Extinguieron a todas las especies de moas (pájaros gigantes) que había allí, así como a numerosos árboles cauri. Al final aprendieron de sus errores y sobrevinieron.


La cuestión es si seremos como los maoríes o como los habitantes de Isla de Pascua. Si elegimos lo segundo debemos de ser concientes de que la Tierra es un lugar mucho más aislado que dicha isla y que todos nuestros logros serán tan inservibles como las estatuas moais si depredamos el entorno y desaparecemos.

Fuentes y referencias:


Nota de prensa en la Universidad de Stanford.

Natural selection and cultural rates of change (resumen).

Natural selection and cultural rates of change (artículo completo en pdf).

A simple mathematical model of society collapse applied to Easter Island (pdf).

A simple mathematical model of society collapse applied to Easter Island (html).

Foto: pintura de Greg Taylor.

Artículos relacionados de Neofronteras:

*Las lenguas evolucionan a saltos

*Sobre las bases fisiológicas de las normas sociales


Artículos relacionados de otras webs:

*Wikipedia: Transmodernismo

*Tendencias21: Manifiesto sobre el papel de la Ciencia y el arte ante el cambio global

** Una catástrofe ecológica se perfila en 2031

 

 

 

 

 

 

Comentario especial (no fue publicado en la web por ser muy extenso)

 

 

Primero, gracias por publicar en castellano estos trascendentales informes. No hacen más que confirmar el Enfoque ecológico de la sociedad, relacionado con la la teoría de sistemas y de los Fractales Trataré de ser sintético en este comentario y no hacer del mismo un ensayo o artículo (aunque dudo que lo logre). Sin embargo, la trascendencia del estudio merece contextualizarlo adecuadamente: Primero, hay que partir de que la selección natural es un fenómeno complejo y no un proceso simple. Los defensores del darwinismo social fundaron sus ideas de conquista y genocidio en base a las malas interpretaciones que hicieron de los descubrimientos de Darwin.

 

De hecho Nietzsche fundo su Ecce Homo en estas malas interpretaciones, defendiendo la mala idea de "la supremacía del más apto" una frase de Darwin quitada del contexto biológico y hoy de la síntesis evolutiva moderna. Las ideas deformes de Nietzsche dieron origen al nazifascismo y a toda esa locura que conocemos, no porque Darwin haya sugerido tales aberraciones, sino porque sus descubrimientos fueron mal desarrollados fuera del contexto en el que se hicieron.

 

 Segundo, hoy sabemos que la selección natural se da en un proceso evolutivo que sigue cuatro vías, caminos o fuerzas (aunque algunos teorizan de un quinto, pero son teorías especulativas) Estas vías generan a su vez complejas interrelaciones ecológicas entres seres vivos y de estos con su entorno. Muy por el contrario de lo que postulaban los darwinistas sociales, en los ecosistemas no predomina la competencia, sino la cooperación entre seres vivos. Los ecosistemas más complejos y diversos tienen predominantemente relaciones simbióticas antes que depredadoras o meramente fagocitarias, de hecho estas interrelaciones cooperativas permiten un aumento de la diversidad, complejidad y neguentropía del ecosistema, es el caso de la miel, resultante de la simbiosis entre las abejas y flores. Se pueden mencionar infinidad de ejemplos ecosistémicos, pero la realidad es que los ecosistemas más ricos y equilibrados tienen una predominante relación simbiótica.

 

En los ambientes más extremos, con escasos recursos para la vida, sí se dan relaciones más depredadoras y fagocitarias, pero son ecosistemas simples, limitados en su capacidad de influir en el entorno físico y por lo general con organismos biológicos muy simples.

 

 

Tercero, el ser humano no evolucionó primariamente en entornos y ecosistemas simples y depredadores, su cultura le permitió vivir en dichos entornos, pero el desarrollo cultural se vio limitado por dicho entorno, no es azar que el albor de las civilizaciones se haya dado en el mediterráneo y no en el Caribe (por citar un entorno similar) O que se haya dado en la cuenca del Yangtsé y no en el desierto de Gobi. Está claro que el ser humano logró evolucionar culturalmente en ecosistemas ricos y a partir de los mismos logró enriquecer su cultura, evolucionando la misma y la conciencia cognitiva en dichos entornos.

 

Cuarto, las civilizaciones comenzaron a partir de las creencias de una sociedad que permitía unificarla y lograr la cooperación antes que la competencia entre individuos (las pirámides son el mejor ejemplo), paradójicamente estas mismas creencias provocaron la caída de las civilizaciones, cuando las mismas impidieron la adaptación de la civilización a los cambios ambientales (el caso de la isla de Pascua no puede ser más ejemplificante: Sus creencias en dioses los llevó a crear gigantes de piedra mediante la depredación de todos los árboles, las creencias -si no se "racionalizan"- son esencialmente autodestructivas)

 

Le sucedió a los Mayas y a muchas civilizaciones del más remoto pasado (hoy por hoy olvidadas o cubiertas por leyendas y mitos) Así que incluso las creencias y la misticidad del ser humano están sujetas a la selección natural y al entorno, salvo en nuestra era moderna, donde por primera vez tenemos la oportunidad de pensar más racionalmente en relación a nuestro entorno y a nosotros mismos, gracias a la ciencia.

 

Lamentablemente, ciertos gobiernos y estructuras de poder han aplicado un proceso de alienación sobre sus sociedades, provocando la gravísima asimetría y desequilibrio cultural (o ecológico cultural para ser más preciso) de generar una sociedad con grandes recursos tecnológicos y con una mayoría de individuos con un pensamiento medieval. Basta leer algunos informes para darse cuenta de lo peligroso de ello.

 

Quinto, gran parte de la humanidad comparte peligrosas creencias medievales de dividir la realidad en bueno y malo, santo y demoníaco, donde la guerra, los ejércitos del bien contra el mal son algo sagrado y divino (¡Horrible!) y ven la actual crisis global como el escenario previo a "Una Guerra Santa" (¡Socorro!) Lo peor de todo es que esta parte de la humanidad solo apoyará a líderes y gobiernos que compartan su visión. Así, los fundamentalistas llegan a administrar los mayores arsenales nucleares del planeta.

 

Sexto, se sabe que cuando hay crisis de recursos en un ecosistema, este se contrae, cortándose todas las relaciones simbióticas entre seres vivos y aumentando la competencia fagocitaria, disminuyendo en extensión y complejidad el ecosistema hasta un punto homeostático. En el caso de los anteriores ecosistemas culturales, las variaciones físicas del entorno provocaban hambrunas, pestes e inestabilidad política en los gobiernos, al punto que se generaban guerras genocidas. Así les sucedió a los Mayas, que terminaron autodestruyéndose, algo así sucedió con el Imperio Romano también.

 

Ahora bien, tenemos en frente la mayor suma de crisis que haya vivido la humanidad en toda su historia evolutiva: Crisis climática, provocada por ella misma, crisis energética, generada no por falta de conocimiento (Hubbert ya la predijo hace décadas) sino por el conservadurismo irracional de los centros de poder económico (hace 40 años se descubrió el mecanismo para un motor de hidrógeno barato, pero recién ahora financian su desarrollo, absurdo!!!)

 

Estas dos crisis generan a su vez una vorágine de crisis mayores: crisis alimentaria, financiera, económica, social y política. Lamentablemente, a pesar de la facilidad de medios de información, el pensamiento medieval de muchas sociedades provocará que actúen irracional y violentamente ante la Gran Crisis, exigiendo soluciones radicales y destructivas, es decir, clamando por "Mesías" que dirijan "Guerras Santas" para apropiarse de los escasos recursos del entorno que quedan. Ello a su vez generará reacciones simétricas o asimétricas (terrorismo) de los fagocitados u oprimidos.

 

Así la actual cultura de la violencia provocará que se use el armamento nuclear indiscriminadamente, a pequeña o gran escala (ya se habría empezado a usar).

 

Séptimo, las sociedades alienadas, ante la respuesta asimétrica de los pueblos que oprimen, terminaría apoyando gobiernos de orientación totalitaria y extremista, lo cual desembocaría en la dilución de las democracias y, por supuesto, de la crítica y el pensamiento racional en las relaciones humanas.

 

Si a ello sumamos el armamentismo nuclear, está claro que nuestra actual civilización, como se está orientando en sus procesos sistémicos, se dirige raudamente a su autodestrucción. Pero no solo a la autodestrucción de la actual civilización, sino a la aniquilación de toda la vida sobre la Tierra, los estudios sobre los efectos globales de una guerra nuclear así lo indican. Lo más triste de todo es que los fundamentalistas religiosos no le temen a esto, con tal de llevar adelante su guerra santa contra el mal. "No importan los cuerpos, importan las almas" ellos dicen. Realmente aterrador.

 

Soy partidario de que el ser humano siga evolucionando, que somos parte de un todo complejo y dinámico, que debemos fluir con ese todo en el desarrollo de nuestra cultura y civilización. Nuestras creencias tienen que evolucionar también, deben hacerse más racionales, deben dar paso a la ciencia y a sus métodos y criterios. Ya varios pensadores y artistas preconizaban la superación de las religiones y los dogmas por una conciencia más racional (incluso mística, pero racional por sobre todo) Pero no solo de las religiones, sino del conservadurismo egoísta e irracional que lleva a los seres humanos a limitar su horizonte cognitivo y emocional a la mera satisfacción de sus instintos primitivos sin el desarrollo de la capacidad ética, racional y comprensiva del bienestar colectivo a largo plazo, incluso el bienestar de las futuras generaciones, en una racionalidad trascendental.

 

Está claro que el IPCC ya no es suficiente, ya no es solo necesario un comité de observadores científicos que solo informen de como la humanidad se está autodestruyendo y destruyendo toda la biosfera a la vez. Es urgente, REALMENTE URGENTE, conformar un comité internacional de expertos que elaboren orientaciones generales Y específicas de como la humanidad debe transformar su cultura, civilización, economía y sociedad. Digo la humanidad, tomada como un solo grupo, es hora de que empecemos a pensar como humanidad y no como nación o tribu. Los científicos y la ciencia pueden ayudar a esta transformación...y es necesario que lo hagan. Es mi humilde visión de como empezar a solucionar el tremendo lío en el que nos hemos metido. No hay castigo divino detrás de lo que sufrimos, ni mesías salvador que nos quitará del problema que provocamos. Somos nosotros, cada uno de los seres humanos, a través de la razón y de la acción, que podremos superar la actual crisis potencialmente aniquiladora de la vida en nuestro mundo. Si hay creencias que ayuden en este sentido, podrán colaborar antes que molestar, pero la razón debe estar primero.

 

Todos estamos en el mismo barco y todos, hasta el más humilde, somos parte de la solución.

A propósito del cambio climático

 

A propósito del cambio climático

 

 

22-02-08, Por Víctor L Bacchetta *

El conjunto de acciones, reacciones, discusiones, acuerdos y medidas, tanto en instancias nacionales como internacionales, para enfrentar los efectos del cambio climático generado por el calentamiento de la atmósfera hacen dudar de que estemos, como civilización, dando la respuesta adecuada.

Problemas de supervivencia

 

Un enfoque es considerar la coyuntura como una consecuencia inevitable del sistema capitalista y del impacto de su tecnología de producción de bienes. Resulta una conclusión obvia, pues éste ha sido el sistema mundial dominante desde el inicio de la industrialización, período donde se generan las condiciones del calentamiento global. Pero en la misma etapa, bajo los regímenes socialistas el impacto sobre el ambiente fue similar e incluso peor. Más allá de sus diferencias, ambos sistemas manejaban nociones similares de ciencia. O sea, la crisis ambiental y climática involucra los presupuestos de la ciencia y la tecnología, su visión de las leyes de la naturaleza y del uso posible de sus recursos, que determinan a su vez las nociones de bienestar humano y de consumo adoptadas por la sociedad.

Por ello escapa a toda lógica pretender mitigar los efectos del cambio climático sin afectar las metas del llamado desarrollo o de la globalización económica que sólo busca ampliar y consolidar un padrón de producción y consumo insustentable.

Esta civilización nunca enfrentó un problema de esta índole, tanto por las interrelaciones que el calentamiento de la atmósfera y sus efectos imponen sobre todos los factores humanos (económicos, sociales, políticos, culturales), como por la gran escala geográfica y de tiempo en que se desarrollan.

Aceptado lo que hoy es innegable y lo que se ve venir, las propuestas, en su mayor parte, si no todas, se quedan a mitad de camino. Parecen apenas una manera de empujar la cuestión hacia adelante, tal vez con la esperanza de que se resuelva sola, mostrando que no se capta aún la dimensión real del problema.

O, si se capta, los instrumentos, las instancias de decisión y las medidas a las que se apela son inapropiados. Pueden haber servido antes, pero resultan inútiles ante las características y la escala de esta crisis. "Más es diferente", dijo en 1972 Phillip W. Anderson, premio Nobel de física, advirtiendo sobre los riesgos de la visión reduccionista del universo.

Los cultores de la tecnología piensan que todo es solucionable, que si no se ha encontrado aún la respuesta, ya aparecerá, sin necesidad de cuestionar el crecimiento económico. Los economistas más reputados, como Nicholas Stern, llegan a admitir que esta crisis es "el fracaso más grande del mercado que el mundo haya conocido", pero insisten con el mercado.

El pensamiento científico y económico dominante se ha convertido en una ideología incapaz de cuestionar sus postulados. Han surgido otros desarrollos de la ciencia y la economía que basan la investigación en una visión dinámica e interdisciplinaria más acorde con la realidad social y ambiental, pero libran una batalla desigual contra los poderes constituidos.

Los ritmos de decisión también son inapropiados. "Hemos logrado afectar a todo el planeta por cientos o miles de años", asegura Jeremy Rifkin, pero las decisiones de las empresas y los gobiernos, aunque manejen horizontes de largo plazo, tienen una visión cortoplacista. A su vez, las formas de participación social son limitadas o, directamente, excluyentes.

Los vaivenes de la economía internacional han modificado la condición de algunos países. China, Brasil e India, otrora clasificados como del Segundo y el Tercer Mundo, se perfilan como nuevas potencias económicas, pero esto no introduce mejoras. A veces es al revés.

La comunidad internacional representada por las Naciones Unidas se encuentra sometida así al juego tradicional de poderes de las naciones y no logra acordar acciones eficaces a la altura de las evaluaciones científicas realizadas por el IPCC. "Y la montaña parió un ratón", puede decirse del esfuerzo y los recursos gastados en la última cumbre en Bali.

La alternativa de "salirse del sistema" como comunidad, región o incluso país, y establecer una relación con el ecosistema totalmente diferente, tampoco resulta viable porque la interrelación de los fenómenos ambientales no permite a nadie evadir sus efectos.

De las guerras no se habla, a pesar de su evidente impacto sobre el ambiente y su aporte al cambio climático. Menos se discuten los planes de algunas potencias para alterar el clima con fines bélicos. La ONU se adapta a todo, para evaluar los efectos de la guerra sobre el ambiente creó la Rama de Manejo Pos-Conflicto (los llamados "cascos verdes").

Mientras los organismos de la ONU se están mostrando insuficientes y tardíos para encarar las consecuencias de la crisis climática, los ricos y poderosos que se reúnen en el Club Bilderberg y que pretenden constituir el poder mundial real no conciben otra visión que la de seguir acumulando riquezas materiales y concentrando el poder.

La civilización actual no quiere abandonar los ideales de crecimiento, desarrollo y progreso que le dieron pujanza en el siglo XX pero que hoy hacen agua por todos lados. La crisis del cambio climático puede ser una oportunidad para rever y modificar ese rumbo o, de lo contrario, tendremos que aprender a partir de sus duras consecuencias. www.ecoportal.net

 

 

 
 

 

Los biocombustibles no son la solución

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Área: Medio ambiente — Lunes, 14 de Enero de 2008

Publicado también en Ciencia: Los Biocombustibles No Son La Solución Mágica

 

Recientes estudios alertan sobre el cultivo de plantas para la producción de biocombustibles y su grave efecto para las selvas tropicales. Se empieza a plantear que no todos los biocombustibles son ecológicos. Al parecer la mejor solución es el cultivo de hierba autóctona y la obtención de bioetanol celulósico a partir de ella.

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Los expertos siguen haciendo cuentas sobre los biocombustibles, y al parecer éstas todavía no están claras.

 

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En teoría  el balance debería de ser sencillo. Se siembran ciertas plantas y a partir del dióxido de carbono de la atmósfera, del agua y de la luz solar éstas crean material orgánico, que bajo ciertas manipulaciones, se convierte en biocombustible. De este modo al quemar estos biocombustibles se devolvería a la atmósfera el carbono que se tomo de la misma y no habría incremento en el efecto invernadero.
Pero el propio rendimiento de la fotosíntesis es bajo y se gasta combustible tradicional en los procesos agrícolas habituales y en la producción de abonos sintéticos. Además, si se dedican tierras que ahora se utilizan para cultivos destinados a la alimentación humana o ganadero para el cultivo de biocombustibles se crea un nuevo problema. Ya se está alertando de que la producción de biocombustibles puede no ser buena para el medio ambiente e incluso puede dañar la salud humana. El optimismo inicial, cuando se empezó a pensar en este tipo de fuente de energía alternativa, estaba poco justificado.
En un reciente informe suizo publicado en Science se analiza qué cultivos son los más adecuados para la producción de biocombustibles desde el punto de vista ecológico y urge a los gobiernos a seguir unas directrices para evitar problemas. Las medidas que se tomen en este aspecto pueden influir a escala global desde el punto de vista ecológico. Por ejemplo, en un estudio del Smithsonian Tropical Research Institute ya se alertaba este tiempo atrás de que la política de subsidios de los EEUU a ciertos cultivos de ese país terminaba afectando colateralmente, por distorsión del mercado, a los cultivos en Brasil y como resultado se destruía aún más selva amazónica de la que ya se destruye.
En el estudio suizo se ha analizado y calculado el rendimiento e impacto de 26 biocombustibles en relación a la emisión de gases de efecto invernadero y se ha tenido en cuenta el daño para la salud humana y para los ecosistemas de su producción.
Los costes medioambientales pueden ser muy diferentes si consideramos bioetanol (alcohol etílico o etanol) de maíz de EEUU, el mismo combustible procedente de caña azucarera brasileña o biodiesel de palma procedente de Malasia. La mejor opción, según sus cálculos, es el biodiesel procedentes de los aceites de cocina reciclados y el bioetanol procedente de la hierba o madera reciclada.
El informe no tiene en cuenta factores como el aumento del precio de los productos alimenticios, pero representa un buen análisis en el cálculo de los costes medioambientales.
La exportación del problema energético hacía países del tercer mundo, en donde todavía queda selva tropical, es un riesgo que no nos podemos permitir. Quizás lo mejor sea el cultivo de plantas autóctonas. Luego lo ideal sería un cultivo autóctono basado en alcohol celulósico procedente de la hierba o de residuos de la madera.
Precisamente otro estudio (publicado en PNAS) de cinco años de investigación, esta vez procedente de University of Nebraska-Lincoln, afirma que la producción en EEUU de energía a partir de una hierba perenne autóctona (Panicum virgatum) produce un 540% más de energía que la energía empleada en su cultivo.
En el estudio se han tenido en cuenta todos los factores energéticos, que van desde la producción de fertilizantes, el promedio de lluvia anual, y la cantidad de hierba que se puede cosechar, todo ello durante los cinco años de estudio. Se usaron 10 campos de cultivo distintos con extensiones que iban de las 3 a las 9 hectáreas.
Según los resultados los campos pueden producir de 5 a 11 toneladas métricas de hierba por hectárea dependiendo de las lluvias, sobre todo si ésta se da o no en primavera y verano. El balance energético es de 13 megajulio de energía en forma de etanol por cada megajulio en petróleo consumido en su cultivo, y empleado principalmente en la fabricación de abono nitrogenado y combustible diesel para los tractores y maquinaria agrícola. En promedio se podrían producir unos 2000 litros de bioetanol por hectárea.
Lo malo es que de momento no existen biorrefinerías para la fabricación de etanol celulósico, e incluos esta tecnología no está aún madura. La idea que hay detrás es que las moléculas largas de celulosa sean divididas en un proceso enzimático y luego convertidas en alcohol etílico. Ya se está planeando la creación de este tipo de instalaciones. El departamento de energía de los EEUU está financiando la construcción de una de estas plantas energéticas.
De todos modos un rendimiento del 540% frente al 25% procedente del maíz deja a esta última opción como modelo perdedor. Además, derivar el maíz, que se utiliza para el consumo humano o animal, a la producción biocombustibles puede distorsionar los mercados de la alimentación. En los últimos tiempos se han apreciado subidas en este producto y en otros similares por culpa de la producción de biocombustibles.
La misma tecnología se puede utilizar para aprovechar los desperdicios procedentes de la limpieza de bosques o de la manipulación de la madera.
La emisión de gases de efecto invernadero es también mayor en el caso del maíz. En el caso de la hierba perenne utilizada para el estudio, incluso hay un secuestro de dióxido de carbono, que se almacena de forma orgánica en el sistema radicular de la planta y que no se cosecha. Este gas es un 95% menor que el emitido por el consumo de combustibles fósiles (recordemos que se tiene en cuenta el consumo de combustibles fósiles en maquinaria agrícola y producción de abonos).
Para que la idea funcione mejor lo ideal es utilizar sólo tierras marginales que no se usan para el cultivo de alimentos por tener bajo rendimiento. Los investigadores estiman la extensión de este tipo de tierras es de unas 14 millones de hectáreas.
El punto negro de todo el proceso es el aporte de nitrógeno en forma de fertilizante sintético para así conseguir el rendimiento adecuado. Una de las causas de contaminación ambiental es precisamente el abuso de este tipo de fertilizantes, en muchos casos debido a la ignorancia del agricultor. Según los investigadores, para la producción de abono nitrogenado se podría emplear precisamente parte del biocombustible producido e incluso usarlo en la maquinaria agrícola y minimizar así el consumo de combustibles fósiles.
Obviamente este sistema no cubriría todas las necesidades energéticas, pero sería un buen complemento con bajo impacto ambiental y alto rendimiento. Calculan que este tipo de cultivo podría sustituir el consumo del 30% de del petróleo que ahora se consume en los EEUU.
Es de suponer que todavía queda bastante investigación por realizar en este campo hasta que se adopten estas nuevas tecnología.

Fuentes y referencias:
Smithsonian Tropical Research Institute.
How Green Are Biofuels? (resumen en science).
Nota de prensa en University of Nebraska-Lincoln.
Net energy of cellulosic ethanol from switchgrass (artículo abierto en PNAS).
Biocombustibles en NeoFronteras.

Reportaje especial .
Foto: University of Nebraska-Lincoln.

Feliz Año 2008!!!

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