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altermediambiente

Ecobiblioteca Digital Diciembre 2009

Hemeroteca

Proponen en "cumbre del pueblo" reparar la llamada deuda ecológica


Para cambiar el clima hay que cambiar el sistema


Voces Indígenas frente a Calentamiento Global


¡Reclamar el poder! ¡Justicia Climática ahora!

 

Un "papelucho" que no contiene compromiso alguno de reducción de emisiones de gases

La verdad de lo ocurrido en la Cumbre
Fidel Castro

Copenhague, una manipulada conferencia semioculta para unos 4.800 millones de personas ausentes
Rómulo Pardo Silva

La física de Copenhague: por qué la política tal y como la conocemos puede significar el fin de la civilización
Bill McKibben


El fracaso de las negociaciones en Copenhague, el futuro está en manos del pueblo

La Cumbre de Copenhague descifrada

Paraguay



La agricultura orgánica puede ser una de las herramientas para luchar contra el calentamiento del planeta




Reflexiones Ecosociales


Qué significa el “vivir bien”?


Acerca de la ciencia, los científicos y el impacto de los plaguicidas


Por Ing. Agr. (Ms. Sc) Javier Souza Casadinho


Libre Comercio y Desarrollo Urbano: se está imponiendo el Desarrollo Urbano del capitalismo salvaje

Los mecanismos para acelerar el proceso de absorción de CO2 por el mar podrían tener efectos irreversibles

Manipular los océanos para regular el clima

Martín Lago (18-12-2009)



Futuro aumento de la temperatura global podría ser mayor de lo que se cree

 

El papel del Pentágono en la catástrofe global: estragos climáticos más crímenes de guerra
Sara Flounders


Rumbo al desastre 
Leonardo Boff


Ecobiblioteca Digital Noviembre 2009

Hemeroteca

Aumenta la migración por los efectos del cambio climático

(05-10-2009)

Más comida, millones de hambrientos


Tras la pista de la huella ecológica

 

¿Y si el árbol climático escondiese el bosque de los conflictos armados?

Ben Cramer

Traducción de Manuel Talens


Crudo ecuatoriano más cerca de ser intocable


La industria de la celulosa y la crisis mundial. Desensillando hasta que aclare


Por Víctor L. Bacchetta

Manifiesto por el agua y la vida

Hemeroteca

Informe de biodiversidad de CIP Programa de las Américas - octubre 2009


Misiones protegerá más de un millón de hectáreas de selva


El cambio climático presiona al desarrollo forestal y al crecimiento productivo


Tribunal de Justicia Climática divulga parecer final


Campesinos del mundo se levantan en contra de Monsanto y los transgénicos




En poco menos de quince años, el consumo de glifosato se multiplicó 180 veces

Por Adital

 

 




Descubrimientos Ecocientíficos

La Tierra se encuentra al borde de una transición de fase


Las selvas tropicales son resistentes al cambio climático


El Océano Ártico, un futuro mar ácido

Malos augurios para la Tierra en 2050

 

Ciudades versus plantas


Extinción de animales antes de lo previsto

La caída de los mayas: "Ellos mismos la ocasionaron"

 


Reflexiones Ecosociales


El agua podría costar más que el petróleo en el futuro


¿Qué pasa si la temperatura sube 4º C más?



A vueltas con los mitos: el coche eléctrico y el desarrollo sostenible


Vivires
Gustavo Duch Guillot


Soja y cultivos transgénicos, polémica con Monsanto

 

Son los ricos los que están quemando el planeta
George Monbiot


Cambio climático - El fracaso del sistema alimentario transnacional


Por GRAIN


Impactos ambientales, estilo de vida y salud
Amelia Rus/Miguel Jara



Doce discrepancias con los amigos de Monsanto. Los transgénicos en debate


Por Silvia Wú Guin y Fernando Alvarado de la Fuente


La Tierra después de nosotros

 

 

Burbuja verde, desierto verde

Samuel



¿Una pausa en el calentamiento?
Stefan Rahmstorf


Buscando una política ambiental adecuada


Por Cristian Frers


Carencia de justa medida


¿Todavía tiene futuro elindividualismo? 

“¿Teoría económica, ciencia política, teoría social? Lo que yo hago podría llamarse economía política o estudio de los dilemas sociales”. Entrevista a Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía 2009, defensora del Gobierno de los Bienes Comunes



Cuidar el suelo


Por GRAIN

 

Los derechos de la Pachamama
Antonio Peredo Leigue


Es tiempo de soberanía y bienestar nutricional
Giorgio Trucchi


La era del exceso energético o la vida después de la era del petróleo


Ecobiblioteca Digital Octubre 2009

Hemeroteca

En la India, productores agrícolas venden a sus esposas para sobrevivir
James Fontanella-Khan y Varun Sood


Región Amazónica se moviliza por la Semana Global en Defensa de la Madre Tierra

 

El resultado de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático será vital para nuestro futuro como especie y para nuestra civilización

Venezuela crea estrategias para proteger los bosques venezolanos para mitigar el Cambio Climático
(17-09-2009)

¡Abierto el paso del Noroeste!

Marinella Correggia (17-09-2009)



Movilidad sostenible y cambio climático

 


Insólito descontrol de comercio pesquero azota a Ñeembucú

El cambio climático causará estragos en Latinoamérica

Perú y Brasil, el mayor banco genético del planeta en disputa

Al asalto del bosque tropical

Róger Rumrrill (21-09-2009)

Llamamiento internacional para detener la expansión de monocultivos de árboles
Rettet den Regenwald e.V. (21-09-2009)

 

Como muestra el asunto Plimer, los negacionistas del cambio climático hacen mucho ruido y ninguna nuez

No llegaron las respuestas

George Monbiot (21-09-2009)



(agrotóxicos en Paraguay)
Ya suman 12 los indígenas muertos en Caazapá según estadística de Salud


Declaración sobre ecojusticia y deuda ecológica

En Paraguay la soja es igual a la muerte de la madre tierra y del pueblo


Del 12 al 16 de octubre, Minga Global por la Madre Tierra convocada durante el Foro Social Mundial de Belem


Comunidades indígenas y campesinas frente a la desertificación

 

Estudios Ecocientíficos

 

 

 

 



Reflexiones Ecosociales

Entrevista a Esther Vivas. El movimiento por el decrecimiento y sus propuestas. Comercio justo, consumo responsable y soberanía alimentaría


Los Gobiernos Progresistas en Surámerica, no han puesto en tela de juicio la validez del modelo extractivista. Entrevista a Alberto Acosta de FLACSO


Génesis: versión revisada
Gustavo Duch Guillot

El Origen de la Obsesión por el Crecimiento Desde el Posmodernismo




Peligros y costos de la complejidad
Francis Pisani


El peligroso negocio de la manipulación climática
Silvia Ribeiro



Agenda Latinoamericana: Salvémonos con el planeta20

(Dom Pedro Casaldáliga)




Desiderata del Glifosato y la Soja

 

Responsabilidad Social de la Empresa (RSE), maquillaje petrolero en Patagonia


Por Marc Gavaldá y Hernán Scandizzo


Peligros de los alimentos genéticamente diseñados


Por Sylvia Ubal

Las petroleras saquean los recursos y vampirizan las economías locales



Cambio climático amenaza a los pobres



Los campos eléctricos ambientales


Por Osvaldo Oscar Leonardi

 

 

En medio del laberinto


Por Tatiana Roa Avendaño

Hechizos políticos tras el desatino financiero: los engañosos “brotes verdes” de la economía mundial. Por qué la recuperación no será inmediata
Por Laurent Cordonnier

La privatización del mar
Gustavo Duch Guillot

 


Hechizos políticos tras el desatino financiero: los engañosos “brotes verdes” de la economía mundial. Por qué la recuperación no será inmediata


Por Laurent Cordonnier


Pueblos originarios, otros proyectos y alternativas para América Latina: reflexiones en torno al multiculturalismo (qué hay detrás) y pluriculturalismo (la re-construcción del Estado).


Por García Gualda, Suyai M.


Las “bondades” de las plantaciones: mitos al desnudo


Por Movimiento Mundial por los Bosques - WRM


El paraguas de la sustentabilidad en arquitectura


Bioinvasiones, agricultura industrial y transformaciones ambientales


Por Dr. Ing.Agr. Walter A. Pengue


La economía del abrazo


Por Paco Puche


Libros Ecológicos

Entrevistas sobre aristas trágicas (y frecuentemente oscurecidas) de la civilización capitalista.

Contra la barbarie ecológica del capitalismo
Salvador López Arnal

Ciegos de Tanto Racionalismo - Leonardo Boff

 

La Sociedad Mundial de la Ceguera

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Leonardo Boff

El poeta Affonso Romano de Sant’Ana y el premio Nobel de literatura, el portugués José Saramago hicieron de la ceguera tema para críticas severas a la sociedad actual, asentada sobre una visión reduccionista de la realidad. Mostraron que hay muchos videntes presumidos que son ciegos y unos pocos ciegos que son videntes.

Hoy se difunde pomposamente que vivimos en la sociedad del conocimiento, una especie de nueva era de las luces. Efectivamente así es. Conocemos cada vez más sobre cada vez menos. El conocimiento especializado ha colonizado todas las áreas del saber. El saber reunido en un año es mayor que todo el saber acumulado en los últimos 40 mil años. Si por una parte esto trae innegables beneficios, por otra, nos hace ignorantes de infinidad de dimensiones, colocándonos escamas sobre los ojos e impidiéndonos así ver la totalidad.

Lo que está en juego hoy es la totalidad del destino humano y el futuro de la biosfera. Objetivamente estamos pavimentando un camino que nos puede conducir al abismo. ¿Por qué este hecho brutal no está siendo visto por la mayoría de los especialistas, ni de los jefes de Estado, ni de los grandes medios de comunicación que pretenden proyectar los posibles escenarios del futuro? Simplemente porque en su mayoría, se encuentran enclaustrados en sus saberes específicos, dentro de los cuales son muy competentes, pero que, por eso mismo, se vuelven ciegos para los acuciantes problemas globales.

¿Cuáles de los grandes centros de análisis mundial de los años 60 previeron el cambio climático de los años 90? ¿Qué analistas económicos con premio Nobel antevieron la crisis económico-financiera que ha devastado los países más desarrollados en 2008? Todos eran eminentes especialistas en su campo limitado, pero idiotizados en las cuestiones fundamentales. Generalmente es así: sólo vemos lo que entendemos. Como los especialistas entienden apenas una mínima parte de lo que estudian, acaban viendo apenas esa mínima parte, quedando ciegos para el todo. Cambiar este tipo de saber cartesiano desmontaría hábitos científicos consagrados y toda una visión de mundo.

Es ilusoria la independencia de los territorios de la física, de la química, de la biología, de la mecánica cuántica y de cualquier otro. Todos los territorios y sus saberes son interdependientes, una función del todo. De esta percepción nació la ciencia del sistema Tierra. De ella se derivó la teoría Gaia que no es un tema de la New Age sino el resultado de una minuciosa observación científica. Ella ofrece la base para políticas globales de control del calentamiento de la Tierra que, para sobrevivir, tiende a reducir la biosfera e incluso el número de los organismos vivos, no excluidos los seres humanos.

Fue emblemática la COP-15 de Copenhague sobre el cambio climático. Como en nuestra cultura la mayoría es rehén del hábito de la atomización de los saberes, lo que predominó en los discursos de los jefes de estado fueron los intereses parciales: tasas de carbono, niveles de calentamiento, cotas de inversión y otros datos parciales. La cuestión central era otra: ¿qué destino queremos para la totalidad que es nuestra Casa Común? ¿Qué podemos hacer colectivamente para garantizar las condiciones necesarias para que Gaia siga siendo habitable por nosotros y por otros seres vivos?

Estos son problemas globales que trascienden nuestro paradigma de conocimiento especializado. La vida no cabe en una fórmula, ni el cuidado en una ecuación de cálculo. Para captar ese todo se necesita una lectura sistémica unida a la razón cordial y compasiva, pues esta razón es la que nos mueve a la acción.

Tenemos que desarrollar urgentemente la capacidad de sumar, de interactuar, de religar, de repensar, de rehacer lo que ha sido deshecho y de innovar. Este desafío se dirige a todos los especialistas para que se convenzan de que la parte sin el todo no es parte. De la articulación de todos estos pedazos de saber rediseñaremos el panel global de la realidad a ser comprendida, amada y cuidada. Esa totalidad es el contenido principal de la conciencia planetaria, ésta sí, la era de la luz mayor que nos libera de la ceguera que nos aflige.

La Única Alternativa Ante el Apocalipsis Que Vivimos

«Si no os convertís, todos pereceréis» 

 

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Leonardo Boff

 

 

  Dice Jesús en los evangelios: «Si no os convertís, todos pereceréis». Dicho de otro modo: «Si no cambiáis de modo de ver y de actuar, todos pereceréis». Nunca estas palabras me parecieron tan verdaderas como cuando presencié la Crónica de Copenhague, un documental de la TV francesa, emitido a través de un canal de pago en Brasil y, supongo, que en todo el mundo. En la COP-15 celebrada en Copenhague en diciembre pasado, se reunieron los representantes de las 192 naciones para decidir la reducción de las tasas de los gases de efecto invernadero, productores del calentamiento planetario.

Todos fueron allí con el deseo de hacer algo. Pero las negociaciones, después de una semana de debates intensísimos, llegaron a un punto muerto y no se decidió nada. ¿Cuáles fueron las causas de este impasse que provocó decepción y rabia en el mundo entero?

En primer lugar, creo que no había suficiente conciencia colectiva de las amenazas que pesan sobre el sistema-Tierra y sobre el destino de la vida. Era como si los negociadores hubiesen sido informados de que un Titanic se estaba hundiendo sin darse cuenta de que esa era la nave en el cual ellos estaban, la Tierra.

En segundo lugar, no se tenía claro que el objetivo principal era: impedir que el termómetro de la Tierra suba más de dos grados centígrados, porque entonces conoceremos la tribulación de la desolación climática. Para evitar tal tragedia urge reducir la emisión de gases de efecto invernadero, con estrategias de adaptación, mitigación, concesión de tecnologías a los países más vulnerables y financiación abundante para estimular tales medidas. La preocupación ahora no es garantizar la continuidad del statu quo sino dar centralidad al sistema Tierra, a la vida en general y a la vida humana en particular.

En tercer lugar, faltó una visión colectiva. Muchos negociadores dijeron claramente: estamos aquí para representar los intereses de nuestro país. Error. Lo que está en juego son los intereses colectivos y planetarios y no los de cada país. Eso de defender los intereses del país es propio de los negociadores de la Organización Mundial de Comercio, que se rigen por la competencia y no por la cooperación. Cuando predomina la mentalidad de los negocios la lógica que funciona, denunciada por muchos bien intencionados en Copenhague, es la siguiente: no hay confianza pues todos desconfían de todos, todos están a la defensiva, no ponen las cartas sobre la mesa por miedo a la crítica y al rechazo, todos se reservan el derecho de decidir sólo en el último momento como en un juego de póquer. De los grandes jugadores, China observaba, Estados Unidos callaba, la Unión europea quedó aislada, y los africanos, las grandes víctimas, ni siquiera fueron tomados en consideración. Brasil mostró coraje al final con las palabras de denuncia del Presidente Lula.

Por último, el fracaso de Copenhague —bien lo dijo Lord Stern allí presente— se debió a la falta de voluntad para vivir juntos y pensar colectivamente. Tales cosas son herejías para el espíritu capitalista enfundado en su individualismo. Éste no está en absoluto interesado en que vivamos juntos, pues la sociedad para él no pasa de un conjunto de individuos disputando furiosamente la mayor tajada del pastel llamado Tierra.

Jesús tenía razón: si no nos convertimos, es decir, si no cambiamos este tipo de pensamiento y de práctica hacia una línea de cooperación universal, jamás llegaremos a un consenso salvador. E iremos al encuentro de los dos grados Celsius de calentamiento, con sus dramáticas consecuencias.

La valiente negociadora francesa Laurence Tubiana al hacer el balance final dijo resignadamente: «los peces grandes siempre se comen a los pequeños y los cínicos siempre ganan la partida, pues ésa es la lógica de la historia». No podemos aceptar ese derrotismo. El ser humano es resiliente, o sea, puede aprender de sus errores y, en la urgencia, puede cambiar. Me quedo con el paciente jefe de los negociadores, Michael Cutajar, que al final de un fracaso dijo: «mañana lo haremos mejor».

Esta vez la única alternativa salvadora es pensar juntos, actuar juntos, soñar juntos y cultivar la esperanza juntos, confiando en que la solidaridad sea lo que fue en el pasado: la fuerza secreta de nuestra mejor humanidad.

 

 

El legado profético de Zilda Arns  

 

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La inolvidable Zilda Arns, la Ángel de las niñas y los niños oprimidos y condenados.

 

Se han hecho ya todos los elogios debidos a la médica brasilera, Zilda Arns —hermana del Cardenal de los derechos humanos, Paulo Evaristo Arns—, que sucumbió bajo las ruinas del terremoto de Haití. Tal vez la opinión pública mundial no se haya dado cuenta de la importancia de esta mujer que en 2006 fue propuesta como candidata al premio Nóbel de la Paz. Y bien que lo merecía, pues dedicó toda su vida a velar por la salud de las personas más vulnerables. Durante 25 años coordinó la Pastoral del Niño acompañando a más de un millón ochocientos mil menores de cinco años y a más de un millón cuatrocientas mil familias pobres. Con medios simples, como el suero casero, la alimentación a base de un preparado de nutrientes y otros recursos mínimos, salvó a millares de niños que antes fatalmente morían. A partir de 2004 inició la Pastoral de la Persona Mayor que llega a cien mil personas de edad avanzada.

Sería largo contar su extraordinario trabajo, difundido ya en más de 20 países pobres del mundo. Lo que pretendo es enfatizar los valores del capital espiritual que sustentaron su práctica. En esto iba en contra del sistema dominante y sirve de inspiración para el momento actual.

Hay una convicción creciente de que no saldremos de la crisis de civilización actual si continuamos con los mismos hábitos y los mismos valores consumistas e individualistas que tenemos. La dra. Zilda mostró cómo puede ser diferente y mejor.

Ella honró el cristianismo, viviendo una mística de amor a la humanidad que sufre, de esperanza en que siempre se puede hacer alguna cosa para salvar vidas, de fe en la fuerza de los débiles que se organizan y en prestar oídos a todos, hasta a los niños que no hablan todavía.

Tenía clara conciencia de que la solución viene de abajo, de la sociedad, sin que con eso se dispense al Estado de su deber. Los problemas sociales se resuelven a partir de la sociedad. Para eso suscitó la sensibilidad humanitaria que se esconde en cada persona e inauguró la política de la buena voluntad. Más de 250 mil personas voluntarias, sin retribución económica alguna, asumieron los trabajos junto a ella.

Copiada de la práctica de Jesús, una idea-generadora movía su acción: multiplicar. No sólo panes y peces como hizo Él, sino, en las condiciones de hoy, multiplicar el saber, la solidaridad y los esfuerzos.

Multiplicar el saber implica trasmitir a las personas sencillas los rudimentos de higiene, el cuidado con el agua, la toma periódica del peso del niño y la alimentación adecuada. Este saber refuerza la autoestima de las personas y confiere autonomía a la sociedad civil.

Multiplicar la solidaridad que, para ser universal, debe partir de los últimos, buscando llegar a las personas que viven en los rincones donde nadie va, tratando de salvar al niño más desnutrido y casi agonizante. Esta solidaridad es la que más escasea en el mundo actual.

Multiplicar esfuerzos, implicando a las políticas públicas, las ONG, los grupos de base, las empresas en su responsabilidad social, en fin, todos los que ponen la vida y el amor por encima del lucro y el provecho. Pero sobre todo multiplicar la buena voluntad generosa.

Estos son los contenidos del capital espiritual que deben estar en la base de la nueva sociedad mundial que hay que gestar. El siglo XXI será el siglo del cuidado de la vida y de la Tierra o será el siglo de nuestra autodestrucción. Hasta ahora hemos globalizado la economía y las comunicaciones. Tenemos que globalizar la conciencia planetaria y multiplicar el saber útil a la vida, la solidaridad universal, los esfuerzos para construir lo que todavía no ha sido ensayado. Amor y solidaridad no entran en las estadísticas ni en los cálculos económicos, pero es lo más buscado y lo que nos puede salvar.

La médica Zilda Arns seguramente sin saberlo, pero proféticamente, nos mostró en miniatura que este mundo no sólo es posible, sino que ya ahora es realizable.

Indígenas y Nueva Civilización

Pueblos y Sumak Kawsay: Los indígenas y los nuevos paradigmas del desarrollo humano

(François Houtart)

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Adital -

Celebrar el 100° aniversario del nacimiento de Monseñor Leonidas Proaño, el obispo de los Indios, no se puede hacer sin recordar como desde una perspectiva espiritual, el abordo las dimensiones sociales y políticas de la situación de los pueblos indígenas, mucho antes del reconocimiento político de la realidad multinacional de la sociedad ecuatoriana, él hablo de la importancia del concepto, no solamente para el Ecuador, sino también para el conjunto del continente Latino Americano. Sus estrechos contactos con la OIT influyeron la redacción del Convenio 169 sobre los Pueblos indígenas y tribales, del 14 de Abril 1989. El resultado final fue la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos indígenas del 13 de septiembre 2007. Sabemos también todo lo que la Constitución Política del Ecuador de 2007 contiene como fruto del pensamiento promovido por Monseñor Proaño. Sin embargo, es importante hoy día alargar las perspectivas y desarrollar una dimensión global. Frente a la crisis multidimensional que vive la humanidad, Proponer regulaciones como lo hacen el G20 o aún la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas de junio 2009, no basta. Se trata de encontrar alternativas al modelo de desarrollo económico, social y cultural que llevo el mundo al callejón sin salida que conocemos. Y por eso el renacimiento del pensamiento indígena tiene su importancia:

1. Los indígenas del continente americano:

La visión de pueblos anihilados e incapaces de reencontrar una razón colectiva de vivir ha sido totalmente abandonada, existió en la mente de los colonizadores y de sus descendentes y a veces también dentro de ciertos indígenas, pero no fue compartida por la memoria colectiva viviendo debajo de apariencias de sumisión o de ignorancia. La celebración del 500° aniversario de la conquista fue una buena oportunidad para acelerar una toma de consciencia nueva, que muchos actores sociales habían ya promovido, entre otros, Monseñor Proaño. Eso significó una salida de la clandestinidad y una afirmación pública de la dignidad de los pueblos originarios.

Al principio, la reenvidación era de tipo cultural: recuperar una identidad, erradicar la folclorización de la cultura indígena, afirmar su cosmovisión como diferente y no como atrasada. Sin embargo, rápidamente apareció la dimensión política del fenómeno y hemos visto en muchas partes del continente Latino Americano, manifestarse exigencias precisas de orden jurídico y territorial en Ecuador; la influencia política de las marchas indígenas marca en la historia contemporánea del país y fenómenos similares que se produjeron en Bolivia, Chile, Perú, Guatemala, Colombia y Nicaragua, sin hablar de México con el Zapatismo.

Muy rápidamente hubo un discurso económico que completo la visión indígena. No se puede decir que los movimientos de los pueblos autóctonos entendieron bien, al principio, la importancia de la dimensión económica, lo que provocó, en Ecuador, por ejemplo; alianzas políticas dudosas. Sin embargo, en varias sesiones de ellos, la confrontación con la lógica del capitalismo, a raíz de los problemas fundamentales de la destrucción de la vida de los pueblos, provocó un cambio ideológico. La alteración de los territorios por la búsqueda del petróleo, la explotación de las minas, la extensión del monocultivo, era tal, con el desarrollo neoliberal, que no fue posible evitar una reflexión y en consecuencia, protestas. Es así, que el documento más radical producido en el Foro Social Mundial de Belem (Brasil) de 2009, fue el texto de los Pueblos indígenas atribuyendo a la lógica del capital la destrucción de su vida.

2. La crítica del modelo de desarrollo

Lo que pasa en América Latina, y hasta ahora no en otros continentes, es el pasaje de la crítica a la elaboración de alternativas, seguramente todavía parciales, pero reales. La acción de los movimientos sociales se tradujo en política y avances revolucionarias han tomado lugar. Sin embargo estamos en una situación de transición por varias razones. Una, parte del modelo de desarrollo que predomina es diferente del neoliberalismo, pero con una concepción del crecimiento todavía influido por el pensamiento dominante. Se utilizan los instrumentos clásicos del capitalismo para medirlo o anticiparlo: el PIB, las exportaciones, las reservas de divisas, etc. Por otra parte; la crisis económica está afectando muchos países, aún los que iniciaron cambios importantes, y la falta de medios lleva los Estados a perseguir medidas clásicas, para asegurar sus ingresos.

De verdad, después de casi dos decenas de políticas neoliberales, una tarea principal es la reconstrucción del Estado, en particular para poder reanudar programas de alfabetización, de educación, de salud, de inversiones públicas, pero no existen modelos experimentados de otro Estado y la dificultad consiste en cumplir con esta tarea de reconstrucción y al mismo tiempo organizar un Estado, más democrático, participativo y respetuoso de las diferencias. De hecho, en muchos casos, se reconstruye un Estado bastante Jacobino para realizar políticas económicas de tipo "cepalino", es decir de producción local, pero dentro de una lógica todavía capitalista.

Al mismo tiempo surgen concepciones diferentes de desarrollo, como exigencias al escalón mundial y también en las prácticas de los nuevos Estados. Así, el principio de la multinacionalidad se encuentra en las constituciones de Bolivia y del Ecuador. En este último país decidió aún no explotar el petróleo del Yusani. El discurso de los movimientos indígenas insiste mucho sobre la necesidad de una otra concepción.

De ahí, las tensiones que provienen de contradicciones entre modelos de crecimiento: producir más o bien vivir. Por un lado, el aumento de la producción, aún en condiciones socialmente más justas y más aceptables para el entorno, significa concretamente poner en peligro el bienestar de partes importantes de la población, en particular los pueblos indígenas. Del otro lado, el « buen vivir » puede aparecer come el rechazo de un progreso destinado a ser aprovechado por el conjunto de la población.

De allí, la necesidad de un pensamiento dialéctico para orientar las soluciones: ni el desarrollo lineal de la modernidad capitalista, ni un fundamentalismo indígena con mira al pasado, sino una orientación nueva., teniendo en cuenta las exigencias de la salvación del planeta y de los pueblos. Por eso, los nuevos paradigmas de desarrollo deben ser propuestos y no hay duda que la cosmovisión de los pueblos indígenas puede contribuir a elaborarlos. Sin duda, eso exige una adaptación del pensamiento. La dificultad consiste en hacer la diferencia entre valores fundamentales de respeto de la tierra y de solidaridad humana expresada por las culturas indígenas y la manera como se manifiestan en sus expresiones.

No se trata evidentemente de comparar las culturas con juicios de valor, sino de manifestar la existencia de diferencias. Así, por una parte existen culturas caracterizadas por un pensamiento simbólico, donde el símbolo se hace realidad (personificación de las fuerzas naturales) y por otra parte, culturas analíticas que localizan las causalidades de los hechos en su proprio campo (natural o social). Las primeras conllevan una aprehensión holística de lo real, pero con dificultades de actuar con bastante eficacia sobre los elementos complejos de la naturaleza o de la sociedad. La segunda posición de elementazación grande de lo real, que pierde el sentido del conjunto y es aún capaz de destruir el universo para perseguir fines particulares y para acumular capital sin tener en cuenta las "externalidades" (daños ecológicos y sociales, que no entran en el cálculo económico). Es por eso, que debemos construir nuevos paradigmas para realizar el Bien Común de la Humanidad.

3. Los nuevos paradigmas del Bien Común de la Humanidad

La dimensión de la crisis climática y social lleva a la conclusión que las regulaciones del sistema financiero y monetario son solamente una mínima parte de la realidad. Son los fundamentos de la vida colectiva de la humanidad en el planeta que debemos revisar y traducir en nuevos paradigmas. Se trata primero de la relación entre los seres humanos y la naturaleza, teniendo en cuenta que hay solamente un planeta disponible para la humanidad. Segundo, entra en línea de cuenta la manera de producir lo necesario para la vida física, cultural y espiritual de todos los seres humanos (la economía). El tercer fundamento, es la necesidad de organizarse social y políticamente. Finalmente el último elemento es la lectura de lo real y la formulación de la ética necesaria a la cohesión social, es decir la cultura.

Cada sociedad tiene su manera de concebir la realización de estos fundamentos. Con la globalización neoliberal, es la concepción del capitalismo que llegó a constituir el « pensamiento único ». Este fue y es incapaz de afrontar, sino de manera parcial e inadecuada, los desafíos contemporáneos. Eso se verifica, por ejemplo a propósito de la crisis energética. Es la razón por la cual debemos proponer orientaciones nuevas y que el encuentro con las culturas indígenas es particularmente interesante.

La redefinición de los fundamentos para responder a estas necesidades puede ser expresada de la siguiente manera:

1. La utilización sostenible y responsable de los recursos naturales. Aquello significa otro enfoque de las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza: pasar de la explotación al respeto de esta última, fuente de toda la vida. El concepto de la "pachamama" es particularmente adecuado.

2. Privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio. Luego, definir la economía como la actividad destinada a crear, dentro del respeto de las normas sociales (relaciones de producción) y ecológicas, las bases de la vida física, cultural y espiritual de todo los seres humanos sobre el planeta. El « buen vivir » es una filosofía muy útil en el respecto.

3. Generalizar la democracia a todas las relaciones sociales y a todas las instituciones. No solamente aplicarla y profundizarla en el campo político, con una nueva definición del Estado y de los organismos internacionales, sino también ampliarla al área de la economía, de la cultura y de la relación entre hombres y mujeres. El estado multinacional y la participación colectiva son principios de base.

4. La multiculturalidad, afín de darle la posibilidad a todos los saberes, a todas las culturas, a todas las tradiciones filosóficas y religiosas de participar en la definición del Bien común de la Humanidad y a la elaboración de su ética.

La adopción de estos principios permitiría de comenzar un proceso alternativo real frente a las reglas que presiden actualmente el desarrollo de la economía capitalista, a la organización política mundial y a la hegemonía cultural occidental y quienes causan las consecuencias sociales, culturales y naturales que conocemos actualmente. Los principios expresados desembocan sobre grandes orientaciones que es posible esbozar. En efecto, está claro que el respeto de la naturaleza exige el control colectivo de los recursos. Aquello requiere también de constituir los elementos, los más esenciales a la vida humana (el agua, las semillas…) como patrimonio de la humanidad, con todas las consecuencias jurídicas que aquello provoca. Ello significaría igualmente la toma en cuenta de las "externalidades" ecológicas en el cálculo económico.

Privilegiar el valor de uso exige una trasformación del sistema de producción actualmente centrado sobre el valor de cambio, con el fin de contribuir a la acumulación del capital considerado como el motor de la economía. Aquello provoca el restablecimiento de los servicios públicos, incluido en las áreas de salud y de la educación, es decir su « no mercantilización ».

Generalizar la democracia, especialmente en la organización de la economía, supone el fin del monopolio de las decisiones ligadas a la propiedad del capital, pero también la puesta en práctica de nuevas formas de participación que conviertan los ciudadanos en sujetos.

Aceptar la multiculturalidad en la construcción de los principios mencionados, significa no reducir la cultura a uno de solo de sus componentes y permitir a la riqueza del patrimonio cultural humano expresarse, de poner término a los brevetes monopolizadores del saber y de expresar una ética social en los diversos lenguajes.

Utopía! Si, ya que aquello no existe hoy día, pero podría existir mañana. Utopía necesaria, ya que es sinónimo de inspiración creadora de coherencias en los esfuerzos colectivos y personales. Pero también aplicaciones muy concretas, sabiendo que cambiar un modelo de desarrollo no se realiza en un día y su construcción demanda un conjunto de acciones individuales y colectivas las cuales evolucionan de forma diversa en el tiempo. Entonces ¿cómo proponer medidas insertándose en esta lógica y que podría ser el objeto de movilizaciones populares y de decisiones políticas? Muchas proposiciones ya han sido planteadas, pero se podría agregar otras.

En el plano de los recursos naturales, un pacto internacional sobre el agua, proveyendo una gestión colectiva (no exclusivamente estatal) correspondería a una consciencia existente de la importancia del problema. Otras orientaciones podrían ser propuestas: la soberanía de las naciones sobre los recursos energéticos; la prohibición de la especulación sobre los productos alimenticios; la regulación de la producción de los agrocarburantes en función del respeto de la biodiversidad, de la conservación de los suelos y del agua, y el principio, de la agricultura campesina; la adopción de las medidas necesarias para limitar, en el curso del siglo XXI, a un grado centígrado, la aumentación de la temperatura de la tierra, el control público de las actividades petroleras y mineras, mediante un código de explotación internacional, verificada y aprobada, concerniendo los efectos ecológicos y sociales (los derechos de los pueblos indígenas, entre otros).

A propósito del valor de uso, ejemplos concretos pueden ser dados igualmente. Se trataría de restablecer el estatuto de bien público, del agua, de la electricidad, del correo, de los teléfonos, del internet, de los trasportes colectivos, de la salud, de la educación, en función de las especificidades de cada sector. Exigir una garantía de cinco años sobre todos los bienes manufacturados, lo que permitiría de alargar la vida de los productos y de disminuir la utilización de materias primas y de la energía. Imponer un impuesto sobre los productos manufacturados que recorren más de 1000 kilómetros entre su producción y su consumo (adaptable según los productos) y que sería atribuido al desarrollo local de los países los más frágiles; reforzar las normas de trabajo establecidas por la OIT, sobre la base de una disminución de los tiempos de trabajo y de la calidad de este último, cambiar los parámetros del PBI, introduciendo en él, los elementos cualitativos que conlleven la idea del "buen vivir".

Las aplicaciones de la democracia generalizada son innumerables y podrían concernir todas las instituciones que pidan un estatuto reconocido públicamente, tanto por su funcionamiento interno como por la igualdad en las relaciones de género: empresas, sindicatos, organizaciones religiosas, culturales, deportivas. En lo que concierne al plan de las Naciones unidas, se podría proponer la regla de los dos tercios para las decisiones de "principio" y de la mayoría absoluta para las medidas de aplicación. En cuanto a la multiculturalidad, ella comprendería entre otros, la prohibición de patentar los saberes tradicionales; la puesta a disposición pública de los descubrimientos ligados a la vida humana (medícales y farmacéuticos); el establecimiento de las bases naturales necesarias a la sobrevivencia de culturas particulares (territorialidad).

Para concretizar este propósito, darlo una visibilidad y Contribuir a una coherencia teórica y práctica de las numerosas iniciativas que existen en estos sectores, la propuesta de una declaración universal del Bien Común de la Humanidad, basada sobre los cuatro ejes indicados, podría ser conveniente. De la misma manera que la Declaración de los Derechos humanos, ella podría tener un efecto similar.

De verdad los derechos humanos antes de haberse adoptado por la comunidad internacional han conocido un largo recorrido desde la revolución francesa y estadounidense. El proceso fue progresivo, hasta la tercera generación incluyendo una dimensión social. Bastante occidental en sus perspectivas, el documento fue completado con una Declaración africana y por una iniciativa similar del Mundo árabe. Sin ninguna duda ella ha sido muy seguida manipulada en función de intereses políticos, especialmente por las potencias occidentales. Pero ella continua siendo una referencia de base, indispensable a toda legitimidad política y una protección de las personas. Sin embargo debe ser completada, ya que está en juego la supervivencia de la humanidad y del planeta.

Utopía! Si, ya que aquello no existe hoy, pero podría existir mañana. Utopía necesaria, ya que es sinónimo de inspiración creadora de coherencia y de esfuerzos colectivos y personales. Pero también aplicaciones muy concretas sabiendo que cambiar un modelo de desarrollo no se realiza en un día y que su construcción exige un conjunto de iniciativas. Los pueblos indígenas de las Américas podrían contribuir a promover una tal propuesta, enriqueciéndola con sus propios puntos de vista. Sería un aporte valioso al Bien Común de la Humanidad.

Louvain-la-Neuve-Enero 2010


* Presidente del Consejo Administrativo del Centro Tricontinental (Lovaina-la-Nueva). Secretario Ejec. del Foro Mundial de las Alternativas. Repres. del Pres. de la Asamblea General de la ONU por la Reforma del Sistema Financiero e Monetario

La Estrategia del Petróleo en la Amazonía

Inteligencia estratégica y petróleo en la Amazonia

Pablo Cingolani

El tema de la exploración y la explotación petrolera en la Amazonía debía y debe ser analizado con mucha calma y con mucho conocimiento en la materia, y debía y debe ser debatido a fondo con las comunidades locales que son y serán los directos afectados de una actividad que todos sabemos o deberíamos saber los impactos negativos y los estragos ambientales y sociales que causa.

El martes 12 de enero de 2010, el ministro de defensa del Estado Plurinacional boliviano, Walker San Miguel, presentó el proyecto de creación de una Dirección de Inteligencia del Estado Plurinacional (DIDEP), que no sólo centralizaría las labores enunciadas en el nombre del futuro despacho, sino que “incorpora el concepto de un trabajo estratégico para asesorar al presidente Evo Morales en la toma de decisiones”, según la noticia aparecida en el matutino La Prensa, el 15 de enero.

En el mismo periódico, se informa que “además del trabajo especializado realizado tradicionalmente por militares y policías, la DIDEP contará con el aporte de cinco ministerios para la llamada “inteligencia estratégica”, que se nutrirá con la información ofrecida por los despachos de Relaciones Exteriores, Economía, Autonomía, Planificación del Desarrollo y el de Lucha Contra la Corrupción”. La Dirección analizará los componentes geográfico, económico, político, psicosocial, científico tecnológico, transportes y telecomunicaciones para la toma de decisiones estratégicas.

Finalmente, La Prensa agrega que “El ministro de Defensa, Walker San Miguel, explicó que con la inteligencia estratégica se establecerá, por ejemplo, si en una determinada región es factible ejecutar proyectos petroleros o si es adecuado firmar convenios con las empresas contratistas para evitar pérdidas económicas al Estado”. Ante esta declaración, uno no puede dejar de referirse al conflicto por la exploración petrolera desatado desde el año pasado por el propio gobierno y que lo enfrenta con comunidades indígenas en la región de Alto Beni, al Norte del Departamento de La Paz. Es más, si bien San Miguel no aludió al problema, no es difícil imaginar que la parafernalia de inteligencia a crearse y esa aplicación práctica en la toma de decisiones estatales, no responde de manera directa al referido conflicto, dadas sus lamentables implicancias y sus más lamentables consecuencias de seguir siendo ejecutado como lo fue hasta ahora, conducido por el Ministerio de Hidrocarburos y Energía y ejecutado por las empresas Petroandina y Geokinetics, estatal boliviana-venezolana y trasnacional norteamericana, respectivamente.

Esto lo dijimos mil veces a lo largo del ya acabado 2009: el tema de la exploración y la explotación petrolera en la Amazonía debía y debe ser analizado con mucha calma y con mucho conocimiento en la materia, y debía y debe ser debatido a fondo con las comunidades locales que son y serán los directos afectados de una actividad que todos sabemos o deberíamos saber los impactos negativos y los estragos ambientales y sociales que causa.

El fervor petrolero del gobierno nunca se detuvo a escucharnos y, al margen de las acusaciones sin sentido que recibimos, queremos creer que este nuevo sistema de inteligencia estratégica presentado por San Miguel servirá para que ese análisis y ese debate reclamado hasta el cansancio, pueden encontrar un escenario de desenvolvimiento y un ámbito de expresión.

Yendo al meollo de la cuestión, ese análisis y ese debate debería evaluar y considerar que a la verificación/ cuantificación y estudio de las supuestas reservas petroleras en el Norte del Departamento de La Paz, ya realizadas por Geokinetics y de continuar éstas por decisión gubernamental, debería empezar ya y acompañarlo un proceso de verificación/cuantificación y centralización de los estudios e información de la biodiversidad existente (especialmente referido al potencial ecoturístico, forestal y agroecológico) para su aprovechamiento sostenible en las mismas regiones.

La antedicha sería una versión soberana y digna, una versión ajustada a las necesidades reales de la gente, del ecosistema y del país, de ese “caminar con dos pies” que explicó el vicepresidente García Linera en una entrevista aparecida en Le Monde Diplomatique en agosto del año pasado.

Partiendo del principio de reconocer que Bolivia tiene que ejercer su derecho soberano a saber con qué cantidad y calidad de recursos naturales renovables y no renovables cuenta, se plantea no leer de manera unilateral, impositiva y en una sola dirección la problemática del desarrollo y la generación de ingresos para el Estado y la población. Más si trata del ámbito de un gobierno que ha hecho de la defensa de los Derechos de la Madre Tierra y de los Derechos de los Pueblos Indígenas, una bandera que brilla en el escenario mundial. Nos preguntamos por ello, si éste gobierno no reivindica el derecho de los indígenas a su propio modo de producción y a su propio modo de generar ingresos; si no se reivindica y se intenta el fortalecimiento de una vía económica alternativa al capitalismo depredador para espacios tan sensibles como el amazónico donde la preservación de la naturaleza es prioridad; si no se busca generar toma de conciencia y compromiso con relación a estos temas tan críticos, ¿quién lo hará? Suponemos que la DIDEP tomará en cuenta estas visiones.

El gobierno declaró que el 23 de enero próximo, hará anuncios sobre los resultados de los trabajos sísmicos que efectuaron los yanquis de la Geokinetics. Aquí, desde el vamos, se plantea la efectividad o no de la llamada “inteligencia estratégica” del Estado y del gobierno.

Si las supuestas reservas petroleras estudiadas no fueran relevantes, el gobierno sería deseable redoble los esfuerzos para apoyar la protección de la biodiversidad y su aprovechamiento sostenible por parte de las comunidades indígenas y campesinas agroecológicas, como la vía de desarrollo ineludible para el Norte del Departamento de La Paz.

Es decir, si no hay petróleo, el gobierno no debería olvidarse del Norte Amazónico paceño, levantar los campamentos y retirarse de una de las regiones más postergadas y olvidadas del país.

Si no hay petróleo, debería empeñarse en la otra vía de promoción económica, y elaborar e implementar un plan estratégico para ello, poniendo en el centro de sus objetivos, insistimos, el fortalecimiento de las comunidades indígenas originarias.

Los hermanos Mosetenes se merecen algo más que las promesas de aulas y sedes sociales hechas por los funcionarios de Petroandina y que ni siquiera han cumplido. Los hermanos Mosetenes, como el pueblo Chimán, los Lecos de Apolo y de Larecaja, los Josesanos, los Tacana, la comunidad Ese Ejja de Eyiyoquibo, y todos los que son o serían afectados de proseguir la actividad petrolera, se merecen, ante todo, respeto y dignidad. Un plan integral que considero eso como lo prioritario será la única manera efectiva de mejorar sus condiciones de existencia y su supervivencia como pueblos.

Si hubiese petróleo, la DIPEP podría también probar su accionar verdaderamente estratégico y proponer al gobierno iniciar negociaciones internacionales en el marco de la Iniciativa Yasuní-ITT presentada en la ONU por el Presidente de la República del Ecuador, Rafael Correa, para dejar el crudo bajo tierra a cambio de apoyo financiero a las visiones y acciones en torno a un desarrollo no destructivo. Esta propuesta ya fue llamada a debate por el propio Presidente Evo Morales. Si este punto generase controversia, se podría llevar a cabo un referéndum departamental para dirimirlo. www.ecoportal.net

Río Abajo, 15 de enero de 2010

Hacia La Ecología Mental (Espiritual)

Observación: Leonardo Boff nos habla de ecología mental, pero de su artículo se entiende que más bien se refiere a la Ecología Espiritual o Ecología Trascendental.

La hora y el turno de la ecología mental

 

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  El 2 de febrero de 2007, al oír en Paris los resultados del estudio sobre el calentamiento global dados a conocer por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el entonces presidente Jacques Chirac dijo: «Como nunca antes, tenemos que tomar la palabra revolución al pie de la letra. Si no lo hacemos, ponemos en peligro el futuro de la Tierra y de la Humanidad». Antes de él, otras voces, como la de Gorbachev y la de Claude Lévy Strauss -poco antes de que falleciera- advertían: «o cambiamos de valores civilizatorios o la Tierra podrá continuar sin nosotros».

Este es el punto ocultado en los foros mundiales, especialmente en el de Copenhague. Si se reconociera abiertamente, implicaría la autocondena del tipo de producción y de consumo con su cultura mundialmente vigente. No basta que el IPCC diga que, en gran parte, el calentamiento ahora irreversible está producido por los seres humanos. Ésta es una generalización que esconde a los verdaderos culpables: los hombres y mujeres que formularon, implantaron y globalizaron el modo de producción de bienes materiales y los estilos de consumo que implican depredación de la naturaleza, clamorosa falta de solidaridad de las generaciones actuales con las futuras.

 

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La preeminencia del hemisferio izquierdo en el pensamiento tecnocientífico-filosófico machista ha generado una cultura fragmentaria, mecanicista, reduccionista, verticalista y violenta por tanto. El sistema educativo se centra en dicho hemisferio. El hemisferio derecho, la Reina de las Emociones, no es casi educado ni se lo implica en los procesos de aprendizaje y generación cognitiva. ¿Porqué la pintura , la literatura y el arte no pueden servir para aprender matemáticas, quimica e informática?  Más en Cacería y Recolección Fuente: blogvecindad.com.

 

 

De poco sirve gastar tiempo y palabras en encontrar soluciones técnicas y políticas para disminuir los niveles de gases de efecto invernadero si seguimos manteniendo este tipo de civilización. Es como si una voz dijese: «pare de fumar, si no va a morir» y otra voz dijese lo contrario: «siga fumando pues ayuda a la producción que ayuda a crear empleos que ayudan a garantizar los salarios que ayudan al consumo que ayuda a aumentar el PIB». Y así alegremente, como en los tiempos del viejo Noé, vamos al encuentro de un diluvio pre-anunciado.

No somos tan obtusos como para decir que no necesitamos la política y la técnica. Las necesitamos mucho, pero es ilusorio pensar que la solución está en ellas. Hay que incluirlas en otro paradigma de civilización que no reproduzca las perversidades actuales. Por eso, no basta una ecología ambiental, que ve el problema en el ambiente y en la Tierra. Tierra y ambiente no son el problema. Nosotros somos el problema, el verdadero Satán de la Tierra, cuando deberíamos ser su ángel de la guarda. Entonces es importante hacer, como decía Chirac, una revolución. ¿Pero cómo hacer una revolución sin revolucionarios?

 

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Necesitan ser suscitados. ¡Y qué falta nos hace un Paulo Freire ecológico! Él decía sabiamente algo que se aplica a nuestro caso: «No es la educación la que va a cambiar el mundo. La educación va a cambiar a las personas que van a cambiar el mundo» Necesitamos estas personas revolucionarias, si no, preparémonos para lo peor, porque el sistema imperante está totalmente alienado, se ha vuelto estúpido, arrogante y ciego frente a sus propios defectos. Es la tiniebla y no la luz del túnel donde nos encontramos.

En este contexto invocamos una de las cuatro tendencias de la ecología (ambiental, social, mental, integral): la ecología mental. Trabaja con lo que pasa por nuestra mente y nuestro corazón. ¿Cuál es la visión del mundo que tenemos? ¿Qué valores orientan nuestra vida? ¿Cultivamos una dimensión espiritual? ¿Cómo debemos relacionarnos con los otros y con la naturaleza? ¿Qué hacemos para conservar la vitalidad y la integridad de nuestra Casa Común, la Madre Tierra?

Unas pocas líneas no dan para trazar el diseño principal de la ecología mental, cosa que hemos hecho en varias obras y vídeos. El primer paso es asumir el legado de los astronautas que vieron la Tierra desde fuera de ella y se dieron cuenta de que Tierra y Humanidad forman una entidad única e inseparable, que es parte de un todo cósmico. El segundo es saber que somos Tierra que siente, piensa y ama, por eso homo (hombre y mujer) viene de humus (tierra fecunda). El tercero, que nuestra misión en el conjunto de los seres es la de ser los guardianes y los responsables del destino feliz o trágico de esta Tierra, hecha nuestra Casa Común. El cuarto es que junto con el capital natural que garantiza nuestro bienestar material, debe venir el capital espiritual, que asegura aquellos valores sin los cuales no vivimos humanamente, como la buena voluntad, la cooperación, la compasión, la tolerancia, la justa medida, la contención del deseo, el cuidado esencial y el amor.

 

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1 de Enero de 2010, un milagro se derrama sobre la ciudad de Pilar, Paraguay, una ciudad sellada por la naturaleza y el cosmos.

Éstos son algunos de los ejes que sustentan un nuevo ensayo civilizatorio, amigo de la vida, de la naturaleza y de la Tierra. O aprendemos estas cosas por convencimiento, o lo haremos por padecimiento. Éste es el camino que la historia nos enseña.